
La distancia es de apenas 300 gramos por persona en un año, pero alcanza para modificar el orden entre las dos carnes. El dato ayuda a dimensionar un cambio que tiene una explicación concreta en el bolsillo: comprar carne bovina resulta considerablemente más caro que optar por pollo o determinados cortes de cerdo.
Durante los últimos doce meses analizados, el valor de un kilo de carne vacuna equivalió al de 3,6 kilos de pollo entero o 1,9 kilos de pechito de cerdo. Son referencias entre productos específicos: no significa que todos los cortes mantengan esa misma relación de precios.
El informe, elaborado por los economistas Juan Manuel Garzón y Franco Artusso, muestra que en agosto la carne vacuna costaba un 13,3% más que un año antes en términos reales, es decir, descontando la inflación. El pollo y el cerdo, en cambio, habían bajado cerca del 4%.
La canasta de 18 cortes bovinos relevada promedió $17.871 por kilo. Aunque había retrocedido respecto del máximo de marzo, seguía en niveles históricamente elevados.
El primer puesto del pollo también debe leerse desde la evolución de su competidor. Al comparar las series oficiales del mismo período, el consumo aviar prácticamente se mantuvo, mientras que el bovino retrocedió. Por eso, presentar el resultado únicamente como un salto en las compras de pollo dejaría afuera una parte central del fenómeno.
Para comparar las distintas carnes, además, es necesario utilizar los mismos meses. La medición que ubica al pollo por encima de la carne vacuna abarca de agosto de 2025 a julio de 2026; no corresponde enfrentar ese resultado con cifras de otro período.
La actualización exclusivamente bovina, que llega hasta agosto de 2026, muestra un deterioro adicional: 46,2 kilos por habitante, el mínimo de la serie iniciada en 1990 y un 9% menos interanual.
La caída de la producción explica la mayor parte de la menor disponibilidad interna. El crecimiento de las exportaciones profundizó esa reducción y las importaciones solo la compensaron parcialmente.
Estas estadísticas miden consumo aparente: producción más importaciones menos exportaciones. Estiman disponibilidad interna, no las compras efectivas de cada familia.
El reacomodamiento incluye al cerdo, que alcanzó un récord de 20,1 kilos por habitante. Sumadas, las tres carnes llegaron a 113,8 kilos durante agosto de 2025-julio de 2026, un 2% menos que en los doce meses anteriores.
Ese balance completa la lectura: la reducción del consumo conjunto fue moderada, pero dentro de ese total cambió la distribución. La carne vacuna perdió participación y las alternativas más económicas adquirieron un mayor peso en la alimentación.
