Por: REDACCIÓN NDEN

La editorial de ese día se titulaba “¿Por qué un portal de Noticias local, provincial y nacional?”. Diez años después, volver a esa pregunta nos lleva a pensar en todo lo que pasó entre aquella publicación y esta. En las personas que trabajaron en el diario, en lo que aprendimos haciendo y en los lectores que se fueron sumando.
Con el tiempo cambiaron los integrantes del equipo, la organización del trabajo y las herramientas. Hubo etapas difíciles y mucho que se resolvió sobre la marcha. También hubo algo que fue dando razones para seguir: la gente empezó a escribirnos. Para acercar una noticia, pedir que fuéramos a un lugar, compartir una preocupación o avisar que estaba pasando algo que merecía contarse.
Revisar diez años de publicaciones es encontrarse con una parte de la vida de este distrito. Las elecciones, los cambios de gobierno, las discusiones en el Concejo Deliberante, los conflictos alrededor de la Usina y de Puerto Quequén. Las promesas sobre las que después hubo que volver a preguntar.
Están los trabajadores que defendieron su empleo y las familias que buscaron una respuesta. Los comercios que abrieron, las empresas que invirtieron y quienes intentaron sostener una actividad cuando los números no cerraban. Las escuelas, los clubes y las organizaciones que nos recibieron para mostrar qué estaban haciendo o qué necesitaban.
También están los barrios: la falta de servicios, las dificultades para acceder a la salud, las calles intransitables y las consecuencias de temporales e inundaciones. Reclamos que se repiten y deudas de la política con la ciudadanía que atraviesan distintas gestiones. Contar esas situaciones es preguntar cómo se definen las prioridades, quiénes siguen esperando y qué desigualdades estamos aceptando como sociedad.
Hay preocupaciones de jubilados, campañas solidarias e historias de vida. Deportistas que llegaron a una consagración, artistas que empezaron a hacerse escuchar fuera de Necochea, proyectos culturales que crecieron y espacios que cerraron.
También hubo entrevistas desde el dolor: despedidas por muertes naturales, familias atravesadas por accidentes o asesinatos. Algunas personas necesitaban compartir un recuerdo; otras, reclamar respuestas y justicia. Dar espacio para que ese grito encontrara eco fue fundamental, con el cuidado que merece quien nos confía su historia en un momento así.
La investigación y el seguimiento judicial fueron haciendo su lugar en NdeN. Volver a llamar, conseguir un documento o contrastar una versión podía cambiar lo que sabíamos de un hecho. Son trabajos que llevan tiempo y que muchas veces continúan cuando el tema ya desapareció de la conversación cotidiana.
La memoria y los derechos humanos también tuvieron una presencia sostenida. Recuperamos historias de personas desaparecidas, publicamos investigaciones sobre la represión en nuestro distrito y acompañamos la cobertura de los juicios por delitos de lesa humanidad. Los testimonios, los archivos y el vínculo con las organizaciones permitieron acercarnos a una historia que todavía se sigue reconstruyendo.
Los feminismos tuvieron una agenda propia desde los primeros años. Las marchas contra la violencia de género, la lucha por el aborto legal y los reclamos de las diversidades encontraron espacio en nuestras publicaciones. Nos interesaba lo que se discutía en el país y, especialmente, cómo se vivía acá: quiénes se organizaban, qué pedían y qué resistencias encontraban.
Con el ambiente pasó algo parecido. La exploración petrolera offshore y las movilizaciones del Oceanazo hicieron visibles distintas posiciones sobre el mar, el trabajo y el desarrollo. Los debates sobre el Parque Miguel Lillo nos llevaron, una y otra vez, a preguntar cómo se decide sobre los lugares que compartimos.
Cubrimos las denuncias por el avance sobre la playa frente al barrio Médanos, las discusiones sobre dónde instalar la cancha de hockey y las intervenciones en el parque. Seguimos el destino del Complejo Casino, la pérdida del Auditórium y las historias de quienes habían dedicado tiempo y esfuerzo a recuperarlo.
La defensa de los espacios públicos forma parte de nuestro recorrido. Dar lugar a esos reclamos, revisar antecedentes y pedir explicaciones sobre el patrimonio común es una tarea que queremos seguir haciendo. Quién decide, con qué fundamentos y qué participación tiene la comunidad son preguntas necesarias.
También recorrimos espacios culturales, instituciones educativas y actividades que se sostienen con mucho menos de lo que necesitan. En esas coberturas aparecen personas que hacen un trabajo enorme y que pocas veces ocupan un título.
Y están las localidades del interior, con sus celebraciones, sus instituciones y sus problemas. Contar el distrito exige prestar atención a esas realidades: las distancias, los caminos, el acceso a la salud, las posibilidades de estudiar y de trabajar. Sabemos que ahí también tenemos mucho por hacer.
Hay imágenes que todavía recordamos con claridad. La playa vacía, con calor de verano y viento norte. Las calles sin movimiento. Salir a recorrer y transmitir en vivo por Facebook mientras llegaban mensajes de personas que estaban en sus casas y querían ver cómo estaba todo.
Durante la pandemia pudimos circular por nuestro trabajo y sentimos la responsabilidad que eso implicaba. Había quienes nos pedían que mostrásemos un lugar, quienes preguntaban por los contagios y los aislamientos. La pregunta que volvía era hasta cuándo iba a durar.
Recorrimos en moto, grabamos, hablamos con profesionales y tratamos de acercar información en medio de una incertidumbre que también era nuestra. Mientras cubríamos lo que pasaba, estábamos aprendiendo a vivirlo.
Esos días nos hicieron entender mejor el lugar que podía ocupar un medio local. La gente necesitaba saber qué ocurría cerca, qué medidas la afectaban y a quién podía recurrir.
Ese vínculo sigue presente. Hoy llega en el mensaje de alguien que comparte un reclamo, en una invitación a una escuela, en una búsqueda o en el aviso de una actividad. Muchas de nuestras notas empiezan de esa manera. Ser un canal de información y de servicio para la comunidad es parte de lo que queremos sostener.
Detrás de una publicación hay un trabajo que no siempre se ve. Ir hasta un lugar, sacar fotos, escuchar una entrevista, revisar datos, escribir y editar. A veces, volver a llamar porque algo no quedó claro. Después, publicar y responder las consultas que llegan.
En un medio pequeño, varias de esas tareas las hace la misma persona. Los horarios se estiran y los recursos suelen ser escasos. Nos gusta este oficio, pero también queremos decir que hacer periodismo es un trabajo y necesita condiciones dignas para poder sostenerse. La precariedad afecta a quienes lo ejercen y a las posibilidades de producir información de calidad.
Durante estos años hubo muchas personas que aportaron a NdeN. Quienes lo fundaron, quienes escribieron, hicieron fotografías, acercaron ideas o ayudaron a resolver lo que hacía falta. Quienes estuvieron un tiempo y quienes siguen. Estos diez años de NdeN no se explican sin ese recorrido colectivo.
Tenemos convicciones y una mirada editorial. Elegir un tema, una fuente o una pregunta implica una perspectiva. Esa mirada nos exige ser cuidadosos con los hechos, fundamentar lo que publicamos, ofrecer contexto y distinguir una información de una opinión.
Con los lectores no siempre vamos a coincidir. Entrevistar a alguien no significa acompañar todo lo que dice, así como publicar una información incómoda no convierte al medio en enemigo de quien se siente cuestionado. Nos interesa que haya lugar para leer, discutir y pensar más allá de las coincidencias. También escuchar las críticas que nos ayudan a trabajar mejor.

Hay otra parte de este aniversario que merece contarse: mantener un medio abierto cuesta. Hay trabajo, herramientas y servicios que pagar todos los meses.
Nuestros auspiciantes forman parte de la comunidad. Algunos nos acompañan desde hace años; otros eligen NdeN para una campaña, un lanzamiento o para llegar a nuevos públicos. El alcance del medio en Necochea y la zona, reflejado también en nuestras estadísticas, da valor a esa elección. Agradecemos esa confianza: permite que comercios, empresas e instituciones amplíen su presencia y contribuye a sostener nuestro trabajo.
La publicidad estatal también tiene una función legítima. Las campañas de prevención, las actividades culturales, la información educativa y otras acciones de interés público necesitan difundirse. Lo que debe discutirse es cómo se distribuyen esos recursos y con qué criterios. La cercanía a un gobierno no debería valer más que el trabajo periodístico a la hora de asignarlos.
La desigualdad en el acceso al financiamiento y la falta de transparencia afectan las posibilidades de sostener distintas voces. También nos preocupa una concepción de los medios en la que lo único que importa es facturar y la producción periodística queda relegada.
El problema alcanza a toda la sociedad. Una investigación que no puede hacerse, una cobertura que se abandona o un medio que deja de funcionar significan menos información disponible y menos posibilidades de preguntar por lo que hace el poder.
El acceso a información confiable es un derecho que debemos cuidar. La pluralidad necesita recursos, reglas claras y trabajadores que puedan vivir de su oficio. A las instituciones, los anunciantes, las plataformas digitales y la ciudadanía también les corresponde una parte en su sostenimiento. Defender el periodismo implica reconocer el valor del trabajo que lo hace posible.
En estos diez años también cambió la manera de encontrarnos con las noticias. Muchas veces leemos un titular en una red social, vemos unos segundos de un video o recibimos una captura sin saber de dónde salió. La información circula rápido y puede perder su contexto en el camino.
En medio de esa circulación, importa saber quién publica, de dónde obtiene los datos y quién responde si hay un error. Verificar y explicar requieren tiempo, aun cuando la urgencia empuje a publicar.
En NdeN siempre dimos la cara. Hay personas conocidas por la comunidad detrás de este medio y una responsable editorial identificada. Hay alguien a quien pedirle una explicación, señalarle algo o hacerle una pregunta. Para nosotros, ese vínculo es parte del respeto por quienes nos leen.
Las plataformas, por su parte, deben asumir responsabilidades frente a la difusión de contenidos engañosos y ofrecer mayor transparencia sobre cómo circula la información. Los medios tenemos que cuidar lo que publicamos y ayudar a que los lectores puedan reconocer sus fuentes y fundamentos.
La inteligencia artificial incorpora nuevas herramientas a un oficio que ya viene atravesando muchos cambios. Queremos aprovechar lo que pueda ayudarnos a trabajar mejor, con supervisión y criterio. Verificar la información, proteger una fuente o decidir cómo tratar una situación dolorosa siguen siendo responsabilidades nuestras.
La tecnología puede facilitar tareas. La responsabilidad por lo publicado sigue teniendo nombre y apellido.
Durante todo este mes vamos a recuperar publicaciones de distintas etapas de NdeN. Historias de vida, entrevistas, investigaciones y acontecimientos que nos permitan mirar estos diez años de Necochea, Quequén y el interior del distrito.
Volveremos a ellos con sus fechas y su contexto. Habrá cosas que cambiaron mucho y otras que siguen esperando una respuesta. Habrá recuerdos felices, pérdidas y personas que vale la pena volver a escuchar.
Nos gustaría que ustedes también participen: qué nota recuerdan, qué historia les gustaría reencontrar, qué pasó después de aquella publicación. Quizás tengan una foto, un dato o un recuerdo que nos ayude a completar ese recorrido.
Llegamos hasta acá con orgullo y sabiendo cuánto falta. Queremos que NdeN siga siendo un lugar al que se pueda acudir para contar lo que pasa, cómo se vive, qué preocupa y qué merece atención. Queremos escuchar a quienes piensan distinto y acercarnos a quienes todavía no hemos escuchado.
Queremos seguir haciendo un periodismo que incomode cuando haga falta. Que pregunte, que siga un reclamo y que pueda mirar críticamente al poder, gobierne quien gobierne. Con pluralidad y con oficio: contrastar versiones y respaldar lo que publicamos con datos, documentos y testimonios. Nuestra palabra tiene consecuencias; por eso debemos explicar en qué nos basamos y corregir cuando nos equivocamos.
Gracias a quienes nos leen, comparten las notas, acercan información y nos corrigen. También a quienes nos hacen llegar sus críticas: las escuchamos y forman parte de este recorrido. A quienes sostienen este proyecto y a quienes, alguna vez, confiaron en nosotros para contar su historia.
A diez años de aquel comienzo, seguimos convencidos de que lo que pasa en Necochea, Quequén y el interior del distrito merece un periodismo cercano, atento y riguroso. Que escuche distintas voces, aporte contexto y ayude a comprender lo que vivimos. Con ese compromiso, NdeN comienza una nueva década junto a su comunidad.