Con prácticamente la totalidad de los votos contabilizados, el senador e hijo del expresidente Jair Bolsonaro obtuvo alrededor del 47% de los sufragios válidos, mientras que Lula quedó segundo con cerca del 45%. La diferencia fue de poco más de dos puntos porcentuales.
Ninguno alcanzó el 50% necesario para ganar en primera vuelta, por lo que los brasileños deberán regresar a las urnas dentro de tres semanas para definir quién gobernará el país durante los próximos cuatro años. El Tribunal Superior Electoral confirmó oficialmente la realización de la segunda vuelta.

El resultado fue uno de los datos más relevantes de la jornada electoral.
Las principales encuestas habían mostrado una competencia muy ajustada e incluso varias ubicaban a Lula por delante antes de la votación. Sin embargo, el escrutinio terminó colocando a Flávio Bolsonaro en el primer lugar.
El candidato del Partido Liberal reunió más de 56 millones de votos, mientras que Lula superó los 53 millones, según el conteo con más del 99% de las urnas procesadas.
El desempeño de Bolsonaro fue especialmente significativo porque quedó a pocos puntos de alcanzar la mayoría absoluta que le habría permitido evitar la segunda vuelta.
El resultado confirma una fuerte polarización política.
Lula, de 80 años, busca conseguir un cuarto mandato presidencial no consecutivo y actualmente gobierna Brasil luego de haber derrotado a Jair Bolsonaro en las elecciones de 2022.
Flávio Bolsonaro, de 45 años, es senador y el hijo mayor del expresidente. Inició su trayectoria política en Río de Janeiro y se convirtió en el principal representante electoral del espacio político identificado con su padre.
La elección vuelve así a enfrentar dos proyectos políticos claramente diferenciados: el Partido de los Trabajadores, encabezado por Lula, y el Partido Liberal, ahora representado por una nueva generación de la familia Bolsonaro.

La campaña estuvo atravesada por cuestiones vinculadas con la inseguridad, el costo de vida, la situación fiscal, la corrupción y el rumbo de la economía.
Aunque Brasil mostró durante los últimos años mejoras en indicadores como el empleo y la desigualdad, la inflación de algunos productos y el elevado nivel de deuda pública siguieron apareciendo entre las preocupaciones de los votantes.
Flávio Bolsonaro centró buena parte de su discurso en la seguridad pública y en una agenda económica de menor intervención estatal, mientras Lula defendió las políticas sociales de su gestión y puso el foco en la soberanía brasileña y la protección de sectores vulnerables.
La elección brasileña también está siendo observada fuera de sus fronteras.
Brasil es la mayor economía de América Latina y uno de los principales actores políticos y comerciales de la región. El resultado tendrá impacto sobre su relación con Estados Unidos, los países sudamericanos y organismos internacionales.
Flávio Bolsonaro mantiene posiciones políticas cercanas a Donald Trump, mientras Lula ha sostenido en los últimos años una política exterior de mayor autonomía respecto de Washington.
Los mercados financieros también reaccionaron al resultado de la primera vuelta. Activos brasileños que cotizan en el exterior registraron fuertes subas después de conocerse el desempeño de Bolsonaro, ante las expectativas de determinados sectores inversores sobre su programa económico.

La presidencia de Brasil se resolverá finalmente el domingo 25 de octubre.
Hasta entonces, Lula y Bolsonaro buscarán captar a quienes eligieron otras opciones en primera vuelta y ampliar sus bases electorales.
Los candidatos que quedaron fuera de la segunda vuelta y sus votantes pasarán a ocupar un lugar central en esta nueva etapa de la campaña.
La primera vuelta dejó una diferencia reducida entre ambos candidatos. La segunda será una elección nueva: los brasileños deberán elegir directamente entre Lula y Flávio Bolsonaro quién ocupará el Palacio del Planalto durante los próximos cuatro años.