
Su historia con la Selección tiene una dimensión que las estadísticas ayudan a explicar, pero no alcanzan a contar por completo. Está hecha de títulos y frustraciones, de noches en las que pareció que todo terminaba y de otras que cambiaron para siempre su relación con la camiseta argentina.
Antes del encuentro de despedida frente a Benín, el balance de AFA registra 207 partidos y 125 goles con la Mayor. Ningún otro futbolista argentino acumuló tantas presencias ni marcó tantos goles. Las cifras corresponden al recorrido previo al partido del 6 de octubre.
Pero su vínculo con la camiseta nacional comenzó antes del debut en el equipo absoluto. En las juveniles ya había dejado señales del jugador que sería.

El recorrido de Messi con la Selección Sub-20 reúne 18 partidos y 14 goles, entre amistosos, el Sudamericano y el Mundial de la categoría.
Su actuación más recordada fue en Países Bajos 2005. Disputó siete encuentros, convirtió seis goles y terminó como campeón, máximo artillero y mejor jugador del torneo.
En la final frente a Nigeria anotó los dos tantos argentinos, ambos de penal, para el triunfo por 2 a 1. El adolescente que empezaba a llamar la atención en Barcelona ya decidía una final mundialista con la camiseta celeste y blanca.
Esos siete partidos y seis goles están incluidos en el total de la Sub-20: no constituyen un registro adicional. Fue su primera gran consagración internacional, diecisiete años antes de levantar la copa con la Mayor.
El primer partido de Messi con la Selección absoluta fue el 17 de agosto de 2005 ante Hungría. Tenía 18 años y llegaba después de ganar aquel Mundial juvenil.
Su presentación duró apenas unos instantes: ingresó en el segundo tiempo y fue expulsado. El comienzo accidentado quedó como una anécdota de una carrera que se extendería durante más de dos décadas.
El primer gol en la Mayor llegó el 1 de marzo de 2006 contra Croacia. Después vinieron las Eliminatorias, las Copas América y seis Mundiales.

Messi volvió a ser campeón con Argentina en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008. Jugó cinco partidos y convirtió dos goles en el equipo que consiguió la medalla dorada.
Compartió aquel plantel con Sergio Agüero, Ángel Di María, Javier Mascherano y Juan Román Riquelme. Argentina venció a Nigeria por 1 a 0 en la final y retuvo el título olímpico obtenido cuatro años antes en Atenas.
Ese registro corresponde a la selección olímpica, formada bajo el régimen Sub-23 con futbolistas mayores permitidos. Por eso, al repasar su carrera, los números de la Sub-23 y los de aquellos Juegos representan la misma participación y no deben contarse por duplicado.
Messi ya tenía un Mundial juvenil y una medalla de oro. La conquista con la Mayor, sin embargo, todavía se haría esperar.

Antes de los grandes festejos hubo una secuencia de derrotas que marcó su recorrido: la Copa América 2007 contra Brasil, el Mundial 2014 frente a Alemania y las finales continentales de 2015 y 2016 ante Chile.
La última de esa serie lo quebró. Argentina volvió a perder por penales y Messi, que había fallado su remate en la definición, anunció después del partido: «Se terminó para mí la Selección».
Era junio de 2016. El máximo goleador del equipo nacional se marchaba sin haber conseguido todavía un título con el seleccionado absoluto.
La decisión no fue definitiva. El 12 de agosto confirmó su regreso mediante un comunicado en el que explicó: «Pensé seriamente en dejar, pero amo demasiado a mi país y a esta camiseta».
Esa vuelta permitió que su historia continuara más allá de las finales perdidas. Todavía faltaban cinco años para el primer gran festejo.
La Copa América 2021 fue el punto de inflexión. Argentina venció 1 a 0 a Brasil en el Maracaná y Messi consiguió su primer título con la Mayor.
El abrazo de sus compañeros después del final resumió el peso de aquella conquista. El capitán dejaba atrás una larga espera y el equipo encontraba una consagración sobre la cual construir lo que vendría.
En 2022 llegaron la Finalissima ante Italia y el Mundial de Qatar. En 2024, otra Copa América.
El balance distingue cuatro títulos con la Mayor: las dos copas continentales, la Finalissima y la Copa del Mundo. Sumados el Mundial Sub-20 de 2005 y el oro olímpico de 2008, son seis conquistas con seleccionados argentinos de distintas categorías.
Qatar dejó una versión del capitán que combinó fútbol, liderazgo y momentos de enojo. Uno de los más recordados ocurrió después de los cuartos de final contra Países Bajos.
Argentina había ganado por penales tras un 2 a 2 cargado de tensión. Durante una entrevista, Messi se dirigió al delantero neerlandés Wout Weghorst y lanzó el «¿Qué mirás, bobo? Andá pa’ allá» que se multiplicó en videos, memes y conversaciones.
La escena se sumó al festejo con las manos detrás de las orejas, al estilo Topo Gigio, frente al banco encabezado por Louis van Gaal.
Meses después, Messi reconoció que no le había gustado la imagen que dejó aquella reacción. Ese matiz también forma parte de la anécdota: una frase que el público convirtió en emblema había nacido de un momento de tensión que su protagonista luego revisó.

El 18 de diciembre de 2022, Messi convirtió dos goles en la final contra Francia y acertó su penal en la definición. Argentina se impuso después de un 3 a 3 y conquistó su tercer Mundial.
El capitán recibió, además, el Balón de Oro al mejor jugador del torneo, una distinción que ya había obtenido en Brasil 2014. Esta vez, el reconocimiento individual llegó junto con la copa.
Aquella imagen en Lusail modificó el sentido de todo el recorrido anterior. Las derrotas seguían siendo parte de su historia, pero ya no eran el final.

El Mundial 2026 agregó un capítulo decisivo. El 15 de julio, en Atlanta, Argentina derrotó 2 a 1 a Inglaterra en semifinales y volvió a clasificarse para el partido por el título.
Anthony Gordon había adelantado a los ingleses. Enzo Fernández empató en el tramo final y, ya en el descuento, un centro de Messi encontró a Lautaro Martínez para el gol de la victoria.
El capitán no marcó aquella noche, pero intervino en la jugada que resolvió el encuentro. Fue otra demostración de que su influencia excedía la cuenta personal de goles.
La final dejó una nueva frustración: España ganó 1 a 0 en el alargue. Messi cerró su última Copa del Mundo como subcampeón, después de convertir ocho tantos durante el torneo.

El repaso permite distinguir las categorías y las competencias, sin sumar dos veces los mismos encuentros:
Selección mayor: 207 partidos y 125 goles, antes del encuentro con Benín.
Selección Sub-20: 18 partidos y 14 goles.
Mundial Sub-20 de 2005: siete partidos y seis goles, incluidos en el total juvenil.
Selección olímpica/Sub-23 en Beijing 2008: cinco partidos y dos goles.
Mundiales de mayores: 34 partidos y 21 goles en seis ediciones, incluidos en el total de la Mayor.
Copa América: 39 partidos y 14 goles en siete ediciones, también incluidos en el registro absoluto.
Messi es el máximo goleador y el futbolista con más presencias de la Selección mayor. También encabeza el registro de partidos disputados en los Mundiales y en la Copa América.
Las marcas reflejan tanto su capacidad para decidir encuentros como su permanencia. Entre el juvenil campeón en Países Bajos y el capitán que levantó la copa en Qatar hubo cambios de entrenadores, compañeros, formas de jugar y expectativas.
El 31 de agosto de 2026, Messi comunicó mediante una carta su retiro de la Selección. AFA reprodujo el mensaje con el que puso en palabras el cierre de su etapa internacional.
El anuncio llegó después de otra final mundialista, pero con un recorrido distinto al que llevaba cuando había renunciado en 2016: ahora se despedía como campeón del mundo y ganador de cuatro títulos con la Mayor.
El encuentro ante Benín fue elegido para la despedida ante el público argentino. Detrás quedaron los goles y las copas, pero también el penal errado, el regreso, las discusiones y las derrotas. Esa suma de escenas explica por qué, para tantos argentinos, despedir a Messi de la Selección también significa despedir una parte de su propia vida.