
En un mensaje en video, explicó que su preocupación no pasa por la posibilidad de comprar una moto o un vehículo, sino por algo mucho más elemental: llevar comida a la mesa. “La comida, y eso es gravísimo”, expresó al describir la situación que lo impulsó a actuar.
El gesto pone el foco en el presupuesto familiar: cuánto queda para alimentarse después de pagar el alquiler, los servicios y las deudas. La inflación, el poder de compra de los salarios y el costo de la canasta básica forman parte de esa cuenta cotidiana. Para Pizarro, esa preocupación tomó forma en las dificultades que observa entre sus vecinos.
“Estamos en un momento muy complicado”, sostuvo. Frente a ese escenario, anunció que ofrecerá pata muslo a un precio que, según explicó, corresponde al costo de la mercadería, para compras de tres kilos o más.
Su intención, resumió, es “dar una mano”. Durante las jornadas anunciadas, la propuesta implica resignar el margen de ganancia de ese producto para facilitar una compra básica para el hogar.
El mensaje tuvo el tono de una conversación con quienes conocen el comercio: Pizarro explicó qué le preocupa, contó lo que está a su alcance hacer y dejó la invitación para acercarse. El viernes y el sábado serán las próximas fechas de la iniciativa.
En el video también hizo una referencia a la cercanía del Día de la Madre. “Hay que cuidar mucho a la viejita”, expresó con afecto.
Aunque la acción tiene días definidos, manifestó su voluntad de repetirla: “Si Dios quiere, lo voy a seguir haciendo”. Por el momento, no anunció nuevas fechas.
La propuesta nació de mirar lo que sucede del otro lado del mostrador. Ante vecinos a los que les cuesta comprar alimentos, Pizarro eligió ofrecer una ayuda desde su carnicería, con la esperanza de poder sostener ese gesto.