Por: Pablo Skorupski

Sala Cultural Cholet, sábado por la noche, 3 de octubre. Brenda Llobet y sus músicos se presentaban bajo la denominación “Brenda Llobet Banda” para realizar la tercera presentación en vivo del álbum debut de la cantautora, “Artificio”.
Las dos presentaciones anteriores habían sido en el Espacio La Luna y en el Centro Cultural Filgueiras, de Lobería.
Un rato después de las 21 se abrieron las puertas del recinto, integrado al espacio Plaza Rocha. Una buena cantidad de gente se hizo presente en esta pequeña sala renovada, acondicionada para recitales y eventos culturales.
A modo de apertura, y en sintonía con el entrelazamiento artístico que propone “Artificio”, se presentó un fragmento de una obra de teatro a cargo de integrantes de la Compañía Épica Elíptica, en tono humorístico.
Tras la atenta contemplación y las risas, llegaba el turno de la música.
Apenas pasadas las 22.30, los músicos se fueron adueñando del pequeño escenario.
Por supuesto, Brenda Llobet ocupó la voz principal y también la guitarra rítmica, acompañada por Facundo Fosacheca en guitarra líder, Belén Micieli en batería, Patricio Quiñones en bajo y Melisa Cáceres en voz de apoyo y coros.
Comenzaron a ejecutar los temas de “Artificio”, alterando un poco el orden establecido en el álbum, tal como puede escucharse en las plataformas.
Así fueron sonando canciones como “¿Qué era lo importante?”, “A veces” y la envolvente “Piratas de invierno”, uno de los puntos más altos del show.
Se desplegaba de esta manera el abanico sonoro que va del pop al rock, pasando por el folk y las influencias del folclore argentino.
La banda sonó ensamblada, nutriendo las composiciones de matices que resaltaron la presentación en vivo.
Se pudo apreciar la solidez instrumental y el sonido profundo del bajo de Quiñones, así como el vuelo de la guitarra de Fosacheca en algunos solos, con reminiscencias del rock progresivo de Pink Floyd y Arco Iris, por citar algunas referencias.

El recital prosiguió con mucha interacción entre Brenda y el público, en un rito de complicidad que se ha acentuado con el lanzamiento de este álbum.
También hubo lugar para otras intervenciones: narraciones sobre el escenario y bailarinas frente a él, armando pequeños subespectáculos dentro del concierto.
Tras el momento a capela, hubo más canciones.
“Madame Bovary”, “La brújula moral” —perteneciente al EP “Umbral” (2022)— y “Plateada” —un tema con alma de hit— terminaron de redondear una presentación de alrededor de una hora y cuarto en la que pareció funcionar todo a la perfección.
Y no me refiero al nivel técnico, sino al humano: a la energía desplegada y a cómo cada uno de los protagonistas, arriba y abajo del escenario, cuidó el acontecimiento.
Al final, solo se trata de las canciones y la gente.