
Con la mirada puesta en 2027, Capitanich vinculó la unidad del movimiento con la formación de dirigentes, la participación de los afiliados y un programa de gobierno. Propuso llegar a cinco millones de afiliados, formar 500.000 cuadros políticos y desarrollar 50.000 unidades básicas virtuales y territoriales.
La exposición también abordó las preocupaciones cotidianas de los hogares: deudas, tarifas, transporte, alimentos y medicamentos. Frente a ese escenario, defendió una política de ingresos acompañada por medidas para la industria y la infraestructura, dentro de un esquema de equilibrio macroeconómico.
La consejera provincial del PJ Andrea Cáceres abrió el encuentro con un agradecimiento a las autoridades y trabajadores del Centro Cultural, a los dirigentes visitantes y a quienes participaron de la organización.
Destacó la importancia de acercar estas instancias de formación a Necochea y de compartir un espacio de discusión con referentes de trayectoria nacional. Su intervención puso el acento en la construcción política de este año y en la necesidad de conocer de dónde viene el movimiento para definir qué proyecto llevar adelante.
También valoró la presencia de personas que se identifican con el peronismo aunque no participen cotidianamente de una organización. La formación apareció, así, como una convocatoria para ampliar el intercambio y fortalecer la participación.
Alak, intendente de La Plata y secretario de Formación Política del PJ bonaerense, reconoció el trabajo de Cáceres y Camilo Vidal y transmitió un saludo del gobernador Axel Kicillof.
Su intervención incluyó un recuerdo de su relación con Necochea desde la infancia, cuando llegaba desde Benito Juárez. En ese recorrido evocó su amistad con Alfredo Vidal y José Domingo “Coco” Taraborelli, dos exintendentes del distrito.
Según informó, el curso del ICP reúne a más de 19.000 inscriptos en su modalidad virtual, provenientes de distintos puntos de la Argentina y del exterior. Explicó que la capacitación aborda el escenario mundial, América Latina, la realidad nacional y los desafíos del movimiento, y adelantó que Kicillof participará del cierre.
En el plano político, expresó su expectativa de que el gobernador encabece un próximo gobierno nacional, vinculando esa aspiración con la necesidad de preparar dirigentes para gobernar.

Uno de los pasajes de Capitanich estuvo dedicado a una enseñanza que atribuyó a una conversación con el papa Francisco: pensar desde la doctrina y sus grandes principios, evitando que un sistema de ideas se convierta en un dogma que se pretenda imponer a los demás.
A partir de ese recuerdo, defendió la libertad de pensamiento y la necesidad de actualizar las propuestas sin abandonar los valores fundamentales del justicialismo. La dignidad humana, la solidaridad y la justicia social atravesaron ese tramo de la exposición.
Capitanich diferenció al partido, como herramienta de organización y participación electoral, del movimiento, con un alcance social más amplio. Reconoció la convivencia de distintas posiciones dentro del peronismo, pero sostuvo que esa diversidad debe conservar una identidad compartida.
La formación doctrinaria quedó vinculada con la capacidad de actuar: conocer los principios, elaborar proyectos, formar equipos y llevar las propuestas a la práctica. También relacionó la estructura partidaria con la estrategia, la táctica y la conducción política.
Para fortalecer esa organización, planteó alcanzar cinco millones de afiliados, 500.000 cuadros formados y 50.000 unidades básicas virtuales y territoriales. Presentó esas cifras como metas de expansión y propuso facilitar la afiliación mediante herramientas de identidad digital.
Reivindicó a la unidad básica como un espacio para que vecinos y vecinas puedan participar, expresar sus necesidades e involucrarse en un proyecto colectivo. Ese fortalecimiento, señaló, debe incluir elecciones internas para elegir a quienes conducirán.
Durante el intercambio con el público, Capitanich enumeró los sectores que, a su entender, deben encontrar representación en el movimiento: personas con discapacidad, docentes, desocupados, pequeñas empresas, trabajadores de la industria, productores y economías regionales.
Planteó que el peronismo debe acompañar a quienes sufren las políticas del Gobierno de Javier Milei y convertir esas demandas en una acción política coordinada.
En ese contexto, cuestionó a los gobernadores que se identifican como peronistas pero respaldan iniciativas del oficialismo nacional. Consideró que esas posiciones afectan la cohesión interna y debilitan la capacidad de construir una alternativa.
El reclamo alcanzó al conjunto de la estructura: partidos provinciales, conducción nacional, representantes en el Congreso, legislaturas, concejos deliberantes e intendencias. Sostuvo que necesitan compartir una estrategia y acompañar las demandas sociales desde cada ámbito de responsabilidad.
La presencia territorial apareció como una condición de esa representación. Para Capitanich, un dirigente debe conocer cómo vive la gente, identificar sus problemas y ofrecer un proyecto con equipos capaces de ejecutarlo.
La situación económica de las familias ocupó un lugar importante en las respuestas del dirigente. Mencionó el peso de las deudas, las tarifas de gas, agua y electricidad, el precio de las garrafas y el costo del transporte público urbano y de media y larga distancia.
También advirtió sobre las dificultades para comprar medicamentos y la reducción del consumo de alimentos. Vinculó esos problemas con la necesidad de recuperar los ingresos y la capacidad de compra.
Como respuesta, propuso refinanciar las deudas familiares mediante períodos de gracia, menores tasas y plazos más largos, junto con una revisión del peso de las tarifas sobre los presupuestos de los hogares.
El objetivo, explicó, debe ser permitir que las familias atiendan sus necesidades y recuperen capacidad de consumo. Relacionó esa mejora con la reactivación de la actividad económica.
Ordenó las prioridades en tres ejes: ingresos, industria e infraestructura. Para la producción, defendió el acceso al crédito, mejores condiciones logísticas y una administración del comercio exterior que permita sostener empresas y empleo.
La inversión en infraestructura fue presentada como una herramienta para generar trabajo, mejorar la calidad de vida y fortalecer el desarrollo de las distintas regiones.
Capitanich sostuvo que la unidad del movimiento es una condición necesaria para ganar elecciones, pero debe completarse con un método de selección de dirigentes y un programa de gobierno.
Insistió en la responsabilidad de prepararse para responder a las expectativas sociales y evitar un nuevo fracaso. La posibilidad de regresar al gobierno en 2027 quedó asociada a la unidad, la humildad y un plan integral.
En materia económica, defendió el equilibrio macroeconómico, con una política fiscal orientada al equilibrio, estabilidad monetaria, competitividad cambiaria y calidad institucional.
A esas condiciones sumó desarrollo industrial, salarios dignos, formalización laboral, infraestructura y fortalecimiento de las economías regionales. También planteó ampliar los acuerdos para conducir un gobierno de unidad nacional.
La articulación entre esas políticas formó parte de su respuesta sobre qué debería hacer una futura gestión peronista: recuperar ingresos y producción con condiciones económicas que permitan sostener esas mejoras.
La exposición incluyó la propuesta de impulsar una Internacional Justicialista que proyecte los principios del movimiento hacia otros países.
Capitanich vinculó esa iniciativa con la paz, la soberanía y la justicia social. Advirtió sobre el riesgo nuclear y relató gestiones para promover una jornada interreligiosa de oración y una movilización por el desarme.
También abordó el comercio internacional, las migraciones y la disputa por recursos estratégicos. Defendió una inserción argentina con autonomía y rechazó el racismo, la discriminación y la xenofobia.
Al referirse al narcotráfico, advirtió que el retiro del Estado puede dejar espacios que sean ocupados por organizaciones criminales. Desde esa perspectiva, reclamó reconstruir capacidades públicas y fortalecer su legitimidad ante la comunidad.

La actividad se transmitió para todo el país y reunió a dirigentes, representantes sindicales, militantes y público de Necochea y la región. Entre los asistentes estuvieron Natalia Steffen, delegada del Ministerio de Trabajo bonaerense; Ana María Marincevic, de la CTA; Pachu Aranda, de la UTEP; Emanuel Benítez Mendiburu, inspector regional de Educación; los concejales Julián Kristiansen, Evangelina Almada y Rodrigo Tabarez; el referente de la CGT Demian Ledesma; el expresidente de Puerto Quequén Mariano Carrillo y la vicepresidenta del PJ local, Ayelén Romani, además de presidentes del Partido Justicialista de distritos cercanos.