El médico Daniel Poujol planteó la necesidad de incorporar el envejecimiento de la población a la agenda sanitaria y política de Necochea, y presentó una serie de propuestas para mejorar la calidad de vida de los adultos mayores. Durante una conferencia realizada este viernes en el Comité Emiliano Abásolo de la Unión Cívica Radical (UCR), destacó la importancia de crear una escuela de cuidadores, recuperar una unidad gerontológica y desarrollar políticas que favorezcan la autonomía, la prevención y la participación social.

La actividad, titulada “Envejecer en un mundo que cambia: ¿está cambiando el sistema de salud?”, reunió a no más de 30 personas, entre ellas adultos mayores y referentes políticos locales. Estuvieron presentes la vicepresidenta del comité, Dolores Souto, y los excandidatos a intendente Gonzalo Diez y Damián Unibaso.
La presentación estuvo a cargo del presidente de la UCR local y exintendente Daniel Molina, quien introdujo la problemática del envejecimiento en una sociedad cada vez más digitalizada. Señaló que muchas actividades cotidianas, desde realizar trámites hasta acceder a determinados servicios, requieren herramientas tecnológicas que no siempre resultan accesibles para las personas mayores.
A partir de esa reflexión, Poujol desarrolló el concepto de “evolución plateada”, una perspectiva cultural, social y política que propone reconocer a los adultos mayores como protagonistas activos de la sociedad y adaptar las instituciones a una realidad demográfica en transformación.
“Nosotros estamos vigentes, no estamos sobreviviendo y tenemos mucho para dar a la sociedad”, afirmó.

Uno de los planteos más concretos de Poujol estuvo relacionado con la necesidad de ampliar los servicios locales destinados a las personas mayores.
“Necochea merece tener una escuela de cuidadores”, sostuvo, al destacar el papel fundamental que cumplen quienes acompañan a personas con enfermedades crónicas, dificultades de movilidad, situaciones de dependencia o problemas de soledad.
El profesional consideró que la ciudad cuenta con antecedentes de formación sanitaria, como su escuela de enfermería, que podrían servir de referencia para desarrollar una capacitación específica destinada al cuidado de adultos mayores.
También recordó que en el Hospital Irurzun de Quequén llegó a funcionar una unidad gerontológica con un enfoque multidisciplinario, destinada a trabajar con pacientes en situación de fragilidad.
Según explicó, esa experiencia fue discontinuada y consideró importante recuperar herramientas de estas características dentro del sistema público de salud.
La propuesta apunta a reunir profesionales de distintas disciplinas para prevenir el deterioro funcional, acompañar los procesos de recuperación y ayudar a que las personas mayores mantengan la mayor autonomía posible.
Otro de los ejes de la conferencia estuvo dedicado a las dificultades que, según describió Poujol, atraviesa el sistema de atención de los jubilados.
El médico manifestó preocupación por la situación del PAMI, los problemas de financiamiento y la disponibilidad de médicos de cabecera. También advirtió que una eventual reducción de las prestaciones privadas podría incrementar la demanda sobre los hospitales y centros de atención primaria de la salud.
Como ejemplo, relató que había recibido información sobre el próximo cierre de un establecimiento médico donde se atendían numerosos pacientes, algunos de los cuales ya enfrentaban dificultades para conseguir consultas.
“Entonces todo lo que vaya a los hospitales o a los CAPS va a sobrepasar la capacidad instalada, la capacidad de los profesionales y los recursos que se necesita para prestar salud”, advirtió.
Poujol vinculó este escenario con un problema de mayor alcance: cómo sostener económicamente los sistemas sanitarios, previsionales y de cuidados en sociedades donde las personas viven cada vez más años.
En ese sentido, sostuvo que las respuestas no pueden limitarse al tratamiento de enfermedades y que resulta fundamental fortalecer la prevención, la vacunación, la actividad física y los hábitos saludables.
Además de las propuestas sanitarias, Poujol retomó una iniciativa que considera especialmente adecuada para Necochea: el geronturismo.
Según explicó, la propuesta busca generar oportunidades para que las personas jubiladas puedan continuar desarrollando actividades laborales de manera parcial, complementar sus ingresos y mantener una participación activa en la comunidad.
El médico señaló que la infraestructura turística de Necochea podría ofrecer posibilidades en gastronomía, hotelería, transporte y otros servicios, especialmente durante los meses de menor actividad.
“Trabajar part-time, recibir un dinero y dignificarte con el trabajo”, sintetizó.
Desde su perspectiva, una iniciativa de estas características permitiría aprovechar recursos existentes, ampliar las oportunidades para los adultos mayores y contribuir al movimiento económico local fuera de la temporada alta.
La conferencia también abordó aspectos sociales y emocionales del envejecimiento que, según Poujol, suelen recibir menos atención que las enfermedades físicas.
El profesional utilizó el concepto de “exilio emocional” para describir situaciones en las que las personas mayores dejan de ser escuchadas, consideradas o incluidas en las decisiones familiares, laborales e institucionales.
Se refirió a adultos mayores que regresan a hogares donde encuentran soledad, a personas desplazadas de espacios que ayudaron a construir y a situaciones de discriminación vinculadas con la edad.
Para Poujol, el acompañamiento afectivo, la socialización y la participación comunitaria son componentes fundamentales de una vida saludable.
También destacó la utilidad de los talleres y las actividades grupales para abordar dificultades relacionadas con la memoria, el aislamiento y el deterioro cognitivo.

Durante su exposición, el médico repasó los llamados gigantes de la geriatría: problemas frecuentes en las personas mayores que pueden comprometer su autonomía y calidad de vida.
Entre ellos mencionó la inmovilidad, la inestabilidad y el riesgo de caídas, la incontinencia, la polifarmacia —el uso simultáneo de múltiples medicamentos— y el deterioro cognitivo.
Explicó que estas situaciones requieren estrategias preventivas, seguimiento profesional y servicios que contemplen tanto los aspectos médicos como los sociales y emocionales.
También hizo referencia a experiencias sanitarias de otras provincias y países, y destacó la importancia de formar cuidadores, fortalecer la atención primaria e incorporar herramientas como la telemedicina.
Su planteo central fue que el envejecimiento poblacional constituye un cambio estructural que obliga a revisar cómo se organizan y financian los servicios de salud y cuidado.
En el tramo final de la conferencia, Poujol sintetizó su mensaje en torno a la necesidad de que las personas mayores puedan mantener su independencia, acceder a la prevención y ser reconocidas como integrantes activos de la comunidad.
“Nosotros vivimos más años. Tenemos que ser autosuficientes. Nos tenemos que vacunar. Necesitamos que se nos considere. Lo viejo funciona”, expresó.
El profesional insistió en que la longevidad debe dejar de ser una cuestión secundaria en la planificación pública. Señaló que, mientras la población envejece y disminuyen los nacimientos, los sistemas sanitarios y de cuidados necesitan prepararse para nuevas demandas.
En ese contexto, volvió a plantear la importancia de contar con servicios especializados para la tercera y cuarta edad y cuestionó la falta de avances en propuestas que, según sostuvo, viene impulsando desde hace tiempo.
“¿Cuándo vamos a tener servicio de gerontogeriatría con toda esta herramienta que digo? ¿En qué agenda política está instalado? Yo he predicado en el desierto cuatro años”, manifestó.
Poujol consideró que el envejecimiento no debe quedar exclusivamente en manos de los profesionales de la salud y convocó a gobiernos, instituciones intermedias, organizaciones sociales, clubes y partidos políticos a involucrarse en la búsqueda de soluciones.
“Pero no para hablar por hablar, sino para instalar en la sociedad como un deber, una obligación, un derecho que esto se sepa y que hay herramientas”, sostuvo.
Finalmente, recordó que las decisiones que se adopten hoy también afectarán a las generaciones más jóvenes, que en las próximas décadas integrarán una población de mayor edad.
Y cerró con una aspiración para el distrito: “Ojalá Necochea, con toda la ventaja comparativa que tiene, pueda ser un pionero”.
La conferencia dejó así un conjunto de propuestas para abrir el debate local sobre el envejecimiento, la atención sanitaria y la necesidad de construir una comunidad que garantice mayor autonomía, participación y calidad de vida a sus adultos mayores.