domingo 25 de octubre de 2026 - Edición Nº3675

Sociedad | 25 oct 2026

MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA | A 50 AÑOS DEL GOLPE

A 50 años de la dictadura, identificaron a otros ocho desaparecidos en La Perla: ya son 38 las identidades recuperadas

12:18 |El Equipo Argentino de Antropología Forense logró identificar los restos de cuatro mujeres y cuatro hombres víctimas del terrorismo de Estado en Córdoba. “Encontrarlos es como una caricia al alma en estos tiempos tan duros”, expresó el hijo de una de las víctimas.


Cincuenta años después de sus desapariciones, otras ocho víctimas de la última dictadura cívico-militar argentina recuperaron su nombre y su historia. El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) logró identificar sus restos, encontrados en un predio militar próximo al ex centro clandestino de detención, tortura y exterminio La Perla, en Córdoba.

Las nuevas identificaciones fueron anunciadas oficialmente el viernes 23 de octubre en los Tribunales Federales de Córdoba, durante un encuentro encabezado por representantes de la Justicia, especialistas forenses y familiares de las víctimas.

Con estos avances, ya son 38 las personas desaparecidas identificadas a partir de los trabajos realizados en el sector conocido como Loma del Torito, dentro de la Guarnición Militar de La Calera, donde comenzaron las excavaciones en septiembre de 2025.

El anuncio representa un nuevo avance en la reconstrucción de los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura de 1976 a 1983 y, fundamentalmente, una respuesta para las familias que buscaron a sus seres queridos durante cinco décadas.

 

 

Quiénes son los ocho desaparecidos identificados en La Perla

Las víctimas son cuatro mujeres y cuatro hombres, todos secuestrados durante 1976, el primer año de la última dictadura.

Detrás de cada nombre hay una historia personal, familiar y social interrumpida por el terrorismo de Estado.

  • Néstor Albino Acosta: tenía 21 años, trabajaba como ferroviario y estudiaba Arquitectura en la Universidad Nacional de Córdoba. Fue secuestrado el 16 de junio de 1976.

  • Pascual Delfín Ludueña: tenía 29 años, era trabajador de Fiat Concord y delegado sindical. Fue secuestrado el 24 de marzo de 1976, el mismo día del golpe de Estado.

  • Claudio Norberto Nardini: tenía 34 años, trabajaba en Sancor y participaba de la actividad gremial. Fue secuestrado el 23 de abril de 1976.

  • Cecilia Alicia Pessina de Ávila: era psicóloga y profesora de piano, oriunda de Río Tercero. Fue secuestrada en agosto de 1976.

  • Mónica Protti de Guillén: era maestra, estudiante de Medicina y militante política. Fue secuestrada el 21 de septiembre de 1976 junto a su compañero, Enrique Daniel Guillén.

  • Mercedes del Valle Ramírez: tenía 21 años, era estudiante secundaria y trabajaba en un comercio. Fue secuestrada el 3 de julio de 1976.

  • María Luisa Salto: conocida como Mara, tenía 20 años, estudiaba Medicina y militaba en la Juventud Universitaria Peronista. Fue secuestrada el 28 de julio de 1976.

  • Juan Carlos Soulier: tenía 23 años, era electricista y estudiante universitario. Fue secuestrado el 15 de agosto de 1976 junto a su esposa y su pequeño hijo.

Sus identidades fueron establecidas mediante análisis antropológicos y genéticos realizados a partir de los restos encontrados durante las excavaciones.

Durante la presentación también se recordó a Alejandro Ernesto Jesús Jerez Bodereau, cuya identificación había sido anunciada en agosto. Por eso, el balance de esta última semana corresponde a ocho nuevas identificaciones, aunque en el acto se mencionaron nueve personas.

 

 

“Después de 50 años, la tierra nos los empieza a devolver”

Uno de los momentos más conmovedores de la jornada fue el testimonio de los familiares, que durante décadas sostuvieron la búsqueda y el reclamo de justicia.

Sebastián Soulier, hijo de Juan Carlos Soulier, tenía apenas cinco meses cuando sus padres fueron secuestrados. El bebé fue recuperado posteriormente por su familia.

Durante el encuentro, Sebastián destacó el significado de las identificaciones y el trabajo colectivo que permitió alcanzar estos resultados.

“Encontrarlos es como una caricia al alma en estos tiempos tan duros”.

Su testimonio expresó una emoción compartida por las familias: la posibilidad de conocer finalmente qué ocurrió con sus seres queridos y recuperar una parte fundamental de sus historias.

 

 

También habló Rosa Miriam Ludueña, sobrina de Pascual Delfín Ludueña, quien reivindicó la importancia de la verdad y la memoria.

Para ella, el hallazgo representa la posibilidad de acercarse a la justicia y de transmitir a las nuevas generaciones lo ocurrido durante el terrorismo de Estado.

En otro de los testimonios, María Mercedes Salto, hermana de María Luisa Salto, expresó su emoción por la posibilidad de llevar los restos de Mara a Cipolletti, la ciudad con la que estaba vinculada su historia.

Las familias también resaltaron que la identificación no borra el dolor ni los años de ausencia, pero permite recuperar certezas y avanzar en la elaboración de un duelo que permaneció abierto durante décadas.

 

 

El trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense: ciencia al servicio de la identidad

Las identificaciones fueron posibles gracias a una investigación científica y judicial que combinó excavaciones arqueológicas, estudios antropológicos, análisis genéticos y reconstrucción histórica.

El Equipo Argentino de Antropología Forense, reconocido internacionalmente por su trabajo en la identificación de víctimas de violaciones a los derechos humanos, desarrolló las tareas en colaboración con el Instituto de Medicina Forense del Poder Judicial de Córdoba y especialistas de la Universidad Nacional de Río Cuarto.

Los trabajos fueron ordenados por el Juzgado Federal N.º 3 de Córdoba, a cargo del juez Miguel Hugo Vaca Narvaja, y se concentraron en Loma del Torito, un sector de la Guarnición Militar de La Calera.

Las excavaciones iniciadas en septiembre de 2025 permitieron recuperar fragmentos óseos que posteriormente fueron sometidos a análisis especializados.

El proceso de identificación combina la información obtenida de los restos humanos con muestras genéticas de familiares y antecedentes documentales.

Este procedimiento permite establecer identidades incluso cuando los restos fueron fragmentados, dispersados o alterados, como ocurrió en numerosos casos vinculados con el terrorismo de Estado.

 

 

La Perla: uno de los mayores centros clandestinos de la dictadura

El centro clandestino de detención, tortura y exterminio La Perla funcionó durante la última dictadura en las inmediaciones de Córdoba, bajo la estructura represiva del Tercer Cuerpo de Ejército.

Se estima que entre 2.200 y 2.500 personas permanecieron secuestradas en ese lugar, considerado uno de los principales centros clandestinos de detención fuera de Buenos Aires.

La mayoría de las víctimas continúa desaparecida.

Los investigadores trabajan sobre evidencias de que los represores enterraron cuerpos en sectores del predio militar y posteriormente removieron algunas fosas para intentar ocultar los crímenes.

Esa práctica explica parte de las dificultades que enfrentan actualmente los especialistas, que deben reconstruir identidades a partir de fragmentos óseos y restos dispersos.

Cada identificación aporta una respuesta a las familias, pero también nuevas pruebas documentales y científicas sobre los crímenes cometidos durante la dictadura.

 

 

La importancia de las muestras de ADN para encontrar a los desaparecidos

El EAAF continúa impulsando campañas para que familiares de personas desaparecidas aporten muestras genéticas que puedan contribuir a futuras identificaciones.

El trabajo no depende únicamente de encontrar restos humanos. También requiere contar con material de comparación que permita establecer científicamente a quién pertenecen.

Por eso, los especialistas remarcan la importancia de que las familias que todavía buscan a sus seres queridos puedan acceder a información sobre los procedimientos de toma de muestras.

El organismo mantiene abierta su labor de investigación, búsqueda e identificación, una tarea que se desarrolla desde hace décadas y que permitió recuperar identidades tanto en Argentina como en otros países.

La información institucional y los canales de contacto pueden consultarse en el sitio del Equipo Argentino de Antropología Forense.

 

A 50 años del golpe, la búsqueda de Memoria, Verdad y Justicia continúa

Las nuevas identificaciones llegan en un año especialmente significativo: 2026 marca el 50.º aniversario del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976.

Medio siglo después, el trabajo de los organismos de derechos humanos, las familias, la Justicia y los equipos científicos continúa aportando respuestas sobre el destino de las víctimas del terrorismo de Estado.

La identificación de las ocho personas anunciada esta semana constituye un nuevo avance en una tarea que todavía está lejos de concluir.

Los resultados también ponen en valor el conocimiento científico desarrollado en Argentina y la persistencia de quienes nunca abandonaron la búsqueda.

Porque detrás de las cifras hay familias que esperaron durante décadas, historias que pudieron comenzar a reconstruirse y nombres que dejaron de estar asociados exclusivamente a una ausencia.

Son 38 las identidades recuperadas en Loma del Torito. Son 38 historias que hoy cuentan con nuevas respuestas. Y son miles las familias que todavía esperan conocer la verdad.

A 50 años del golpe de Estado, la búsqueda continúa.

Memoria, Verdad y Justicia. Nunca Más.

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