domingo 01 de noviembre de 2026 - Edición Nº3682

Sociedad | 1 nov 2026

PATRIMONIO E HISTORIA LOCAL

El Faro de Quequén cumple 105 años: la historia del gigante que ilumina nuestra costa desde 1921

12:43 |Inaugurado el 1° de noviembre de 1921, el emblemático faro tiene 34 metros de altura, una escalera caracol de 163 escalones y más de un siglo de historia. Cómo fue construido, por qué cambió sus colores y cuál es su función en la actualidad.


Hay construcciones que terminan convirtiéndose en parte de la identidad de una ciudad. El Faro de Quequén es una de ellas. Su silueta negra y blanca, visible desde distintos puntos de la costa, forma parte del paisaje cotidiano de generaciones de vecinos y de la memoria marítima de la región.

Este domingo 1° de noviembre de 2026 cumple 105 años desde que encendió su luz por primera vez, a las 18:30 del 1° de noviembre de 1921. Desde entonces, el histórico faro acompaña la navegación frente a las costas de Necochea y Quequén y se mantiene como uno de los símbolos más reconocidos del patrimonio local.

Detrás de sus 34 metros de altura hay una historia de ingeniería, desarrollo portuario, avances tecnológicos y transformaciones que vale la pena recordar.

 

 

Cómo nació el Faro de Quequén

La historia comenzó varios años antes de su inauguración.

El 18 de septiembre de 1916, el capitán de navío Obel Renard, entonces jefe de la División de Hidrografía, Faros y Balizas, presentó el proyecto para construir una señal marítima que permitiera mejorar la seguridad de las embarcaciones que se aproximaban a la costa.

La iniciativa estaba relacionada con el desarrollo del puerto y la necesidad de contar con referencias confiables para la navegación en una zona estratégica del litoral atlántico bonaerense.

El anteproyecto, elaborado por el ingeniero civil Jorge Dobranich, fue aprobado el 7 de marzo de 1920.

Posteriormente, la construcción quedó a cargo de la firma alemana Dyckerhoff & Widmann, que inició los trabajos el 14 de abril de 1921.

Las tareas fueron supervisadas por Vicente Cachela, quien se desempeñó como el primer encargado del faro.

Finalmente, el 1° de noviembre de 1921, a las 18:30, la nueva señal marítima comenzó a funcionar. Tras comprobar su funcionamiento desde el crucero 9 de Julio, quedó habilitada para prestar servicio a la navegación.

 

 

Una torre de 34 metros y 163 escalones

El Faro de Quequén conserva características arquitectónicas propias de las grandes obras de ingeniería de comienzos del siglo XX.

Su torre fue construida en hormigón armado y tiene forma troncocónica, es decir, presenta una base más ancha que se estrecha progresivamente hacia la parte superior.

Entre sus principales particularidades se destacan:

  • 34 metros de altura desde su base.

  • 64 metros de elevación de la luz sobre el nivel del mar, aproximadamente.

  • 163 escalones que conforman su escalera caracol interior.

  • Ocho ventanas de bronce distribuidas a lo largo de la estructura.

  • Una garita superior de hierro fundido con techo de cobre.

Desde su parte más alta se obtiene una vista privilegiada del paisaje costero, el océano Atlántico, el entorno portuario y las ciudades de Necochea y Quequén.

La estructura representa una combinación de funcionalidad y arquitectura que ha logrado mantenerse durante más de un siglo.

 

 

El curioso cambio de colores que tuvo en 1931

Aunque hoy resulta difícil imaginarlo de otra manera, el Faro de Quequén no siempre tuvo su característica combinación de franjas negras y blancas.

Cuando fue inaugurado, su torre presentaba una apariencia diferente, con predominio del blanco y sectores oscuros en la parte superior.

El 15 de julio de 1931 recibió una nueva pintura que definió la imagen que conserva hasta la actualidad.

La torre quedó dividida en tres grandes franjas: negra en la base, blanca en el sector central y nuevamente negra en la parte superior.

Esa combinación se convirtió con el tiempo en uno de los rasgos más distintivos de la construcción.

 

De la iluminación a gas a la electricidad

La tecnología utilizada por el faro también cambió considerablemente desde su inauguración.

En sus primeros años funcionaba mediante un sistema de iluminación alimentado con gas acetileno, que emitía tres destellos blancos cada 20 segundos.

Su alcance luminoso original era de aproximadamente 21 millas náuticas, equivalentes a unos 39 kilómetros.

El 16 de noviembre de 1978 se produjo una transformación fundamental: la sustitución del sistema a gas por iluminación eléctrica.

Con esa modernización también cambiaron sus características nocturnas, pasando a emitir dos destellos blancos cada 15 segundos y ampliando su alcance luminoso principal.

A lo largo de las décadas se realizaron nuevas tareas de mantenimiento y actualización de sus equipos para conservar su función como ayuda a la navegación.

 

¿Para qué sirve un faro en tiempos de GPS?

En una época en la que los barcos utilizan sistemas satelitales, radares y equipos electrónicos de posicionamiento, podría parecer que los faros perdieron protagonismo.

Sin embargo, continúan siendo importantes como referencias visuales y ayudas complementarias para la seguridad marítima.

En 2025, durante una entrevista publicada por Ecos Diarios, el encargado del Faro de Quequén, Martín Mouriño, explicó que los sistemas electrónicos pueden presentar fallas y que, ante esas situaciones, las señales luminosas tradicionales mantienen su utilidad.

El funcionamiento y mantenimiento del faro están vinculados con el Servicio de Hidrografía Naval y la Armada Argentina.

Según la información difundida durante el aniversario de 2025, un equipo de cinco personas se ocupaba de las tareas de mantenimiento del predio y de los sistemas de señalización, incluidas las balizas de las escolleras.

De esta manera, la histórica construcción continúa formando parte de la infraestructura de seguridad de la navegación en la región.

 

 

¿Se puede subir al Faro de Quequén?

Una de las principales curiosidades de vecinos y turistas es la posibilidad de recorrer su interior y subir los 163 escalones hasta la parte superior.

Sin embargo, el faro permanece cerrado al público para visitas regulares desde hace varios años, debido a las condiciones de seguridad requeridas para ingresar a una instalación destinada principalmente a funciones operativas.

Una de las aperturas excepcionales se produjo en octubre de 2021, durante los festejos por su centenario, cuando vecinos y visitantes pudieron recorrer sus instalaciones.

La posibilidad de ingresar nuevamente depende de autorizaciones y condiciones de seguridad específicas. No se ha confirmado una reapertura al público con motivo de este aniversario.

El faro se encuentra en calle 541, entre 514 y 516, en Quequén.

 

Mucho más que una señal marítima: 105 años de identidad

El Faro de Quequén atravesó más de un siglo de transformaciones. Vio crecer la actividad portuaria, cambiar el paisaje urbano y evolucionar la tecnología de navegación.

También fue escenario de celebraciones, visitas escolares, fotografías familiares y recuerdos de varias generaciones.

Su centenario, celebrado en 2021, permitió recuperar públicamente parte de esa historia y reafirmar su importancia como patrimonio de la comunidad.

Hoy, al cumplir 105 años, el faro sigue ocupando un lugar especial en la memoria colectiva de Quequén y Necochea.

Porque más allá de su función técnica, su torre representa algo que permanece mientras todo a su alrededor cambia: una referencia del paisaje, de la historia y de la identidad de nuestra costa.

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