El equipo dirigido por Rodolfo Arruabarrena aprovechó la superioridad numérica, dominó buena parte del encuentro y consiguió tres puntos fundamentales para sus aspiraciones deportivas. Con la victoria, Boca recuperó el liderazgo de la tabla anual con 60 puntos y aseguró su participación en la próxima Copa Libertadores.
Para River, conducido por Leonardo Ponzio, fue una tarde frustrante: perdió el clásico, terminó con nueve jugadores y complicó sus posibilidades de clasificación al máximo certamen continental.

El encuentro comenzó con intensidad, pero una jugada a los seis minutos modificó por completo su desarrollo.
Miguel Merentiel se escapaba hacia el arco de River cuando fue sujetado por Lucas Martínez Quarta, en una acción que inicialmente no fue sancionada por el árbitro Nicolás Ramírez.
Sin embargo, el VAR intervino y el juez revisó la jugada en el monitor. Tras observar las imágenes, decidió mostrarle la tarjeta roja al defensor millonario, cuando apenas transcurrían nueve minutos.
La expulsión obligó a River a modificar rápidamente su planteo. Ponzio retiró a Lucas Beltrán e hizo ingresar a Lautaro Rivero para reorganizar la defensa.
Boca comenzó entonces a tomar el control del encuentro, con mayor posesión de la pelota y presencia en campo rival.
La apertura del marcador llegó a los 27 minutos del primer tiempo.
Después de una recuperación en campo contrario, Boca consiguió un tiro de esquina que ejecutó Sebastián Villa desde la derecha.
El centro encontró a Lautaro Di Lollo, quien se desprendió de su marcador y conectó un cabezazo preciso para vencer al arquero Santiago Beltrán.
El defensor marcó el 1-0 y desató el festejo de los hinchas xeneizes.
Con un hombre más, Boca mantuvo el protagonismo y generó nuevas aproximaciones, aunque no consiguió ampliar la diferencia antes del descanso.
River intentó responder con algunas intervenciones de Thiago Almada, pero le costó encontrar espacios y generar situaciones claras.

En el complemento, el Superclásico ganó en tensión y reclamos arbitrales.
River intentó adelantarse, aunque siguió teniendo dificultades para construir juego ofensivo. Boca, por su parte, encontró espacios para atacar, pero desperdició algunas oportunidades para aumentar la ventaja.
Una de las jugadas más discutidas involucró a Leandro Paredes, quien ya estaba amonestado y cometió una infracción sobre Tomás Galván.
Los futbolistas de River reclamaron una segunda tarjeta amarilla para el capitán xeneize, pero Ramírez decidió no sancionarlo nuevamente.
También generó protestas una fuerte infracción de Lautaro Blanco, que recibió una amonestación.
Las decisiones del árbitro fueron adquiriendo protagonismo en un partido cada vez más interrumpido.
La situación terminó de complicarse para River a los 34 minutos del segundo tiempo, cuando Gonzalo Montiel fue expulsado por una dura entrada sobre Blanco.
El defensor millonario se retiró del campo entre protestas y gestos hacia los hinchas locales.
River quedó con nueve jugadores para afrontar los minutos finales.

Con dos futbolistas más, el conjunto de Arruabarrena controló el tramo final del encuentro.
Sin embargo, no logró traducir esa superioridad en una diferencia mayor en el marcador.
Una de las situaciones más claras llegó en tiempo de descuento, cuando Alan Velasco sacó un remate que se estrelló contra el palo del arco defendido por Santiago Beltrán.
Fue la oportunidad más concreta de Boca para establecer el 2-0.
El árbitro adicionó ocho minutos, pero River no encontró los caminos para llegar al empate.
Finalmente, el pitazo de Nicolás Ramírez confirmó el triunfo 1-0 de Boca, que celebró ante su gente una victoria de enorme importancia deportiva y emocional.
Más allá del festejo por haber derrotado a su histórico rival, Boca consiguió un resultado decisivo para sus objetivos de la temporada.
Con los tres puntos, el equipo alcanzó las 60 unidades en la tabla anual y recuperó el primer puesto.
Además, aseguró su clasificación a la Copa Libertadores 2027, uno de los objetivos centrales del club.
El Xeneize llegará a la última fecha del Clausura con la posibilidad de terminar como líder de la clasificación anual, cuando reciba a Defensa y Justicia.
El equipo también continúa compitiendo en otras instancias decisivas: se encuentra en semifinales de la Copa Argentina y tiene por delante la final de la Copa Sudamericana frente a Atlético Mineiro.
La victoria ante River refuerza así un presente de resultados positivos y mantiene abiertas varias posibilidades de consagración.

La derrota dejó a River en una situación complicada, especialmente en la pelea por obtener un lugar en la Copa Libertadores del próximo año.
El conjunto de Ponzio quedó relegado al octavo puesto de la tabla anual, mientras intenta sostener sus aspiraciones en el Torneo Clausura.
En la última fecha de la fase regular deberá visitar a Aldosivi en el estadio José María Minella de Mar del Plata.
El encuentro tendrá una particularidad: será la despedida del equipo marplatense de la máxima categoría, después de que se confirmara su descenso a la Primera Nacional.
Para River, en cambio, representará una oportunidad de recuperar confianza, sumar puntos y prepararse para la etapa eliminatoria del campeonato.
El partido tuvo todos los ingredientes de un clásico de alta tensión: un estadio colmado, un gol de pelota parada, expulsiones, intervenciones del VAR, reclamos arbitrales y una victoria que puede resultar determinante para el futuro deportivo de ambos equipos.
Boca se quedó con los tres puntos, el festejo y el liderazgo de la tabla anual.
River, en cambio, se fue de La Bombonera con una nueva derrota frente a su máximo rival, dos expulsados y la necesidad de recomponerse rápidamente.
La diferencia fue de apenas un gol, pero sus consecuencias deportivas podrían extenderse mucho más allá de los 90 minutos.