
La diferencia entre ambas estimaciones es de 13,1 puntos porcentuales, equivalentes a unos seis millones de personas al proyectar los resultados sobre la población nacional.
El estudio, cuyos resultados actualizados fueron difundidos por Equilibra esta semana, cuestiona aspectos de la metodología utilizada para medir la pobreza, especialmente la composición de la canasta básica y el tratamiento de los ingresos declarados por los hogares.
La principal diferencia está en la manera de establecer cuánto dinero necesita una familia para cubrir sus necesidades básicas.
La medición oficial utiliza una estructura de consumo basada en patrones históricos, mientras que Equilibra propone actualizarla mediante la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017-2018.
Esta actualización incorpora una distribución diferente de los gastos familiares, especialmente por el mayor peso que tienen los servicios dentro del presupuesto.
Según la metodología alternativa, la canasta utilizada para determinar la línea de pobreza resulta aproximadamente un 47% más cara que la referencia oficial.
Esto significa que hogares cuyos ingresos superan la línea de pobreza calculada por el INDEC podrían quedar por debajo del umbral establecido por Equilibra.
La diferencia no implica necesariamente que esos hogares hayan perdido ingresos recientemente, sino que el criterio utilizado para determinar si son pobres es distinto.

La actualización de la canasta no es el único cambio que introduce Equilibra.
La consultora también plantea una corrección de los ingresos declarados por las familias en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), la principal fuente estadística utilizada para conocer la situación económica de la población.
De acuerdo con el economista Gonzalo Carrera, integrante de Equilibra, durante 2023 se registraron diferencias relevantes entre los ingresos informados en las encuestas y los datos administrativos disponibles.
La evolución posterior de esas diferencias podría haber influido en las comparaciones históricas de pobreza.
Desde esta perspectiva, una parte de la reducción registrada en determinados períodos podría estar relacionada con cambios en la declaración de ingresos, además de las variaciones reales del poder adquisitivo.
Se trata de una discusión metodológica: la existencia de resultados diferentes no demuestra, por sí misma, que las estadísticas oficiales hayan sido manipuladas.
Las dos mediciones ofrecen resultados considerablemente diferentes para el primer semestre de 2026.
Indicador| INDEC| Equilibra
Pobreza| 32,3%| 45,4%
Personas estimadas| Cerca de 15 millones| 21,1 millones
Diferencia entre tasas| —| 13,1 puntos
Las cantidades de personas son estimaciones extrapoladas al total del país. El INDEC calcula su indicador oficial a partir de la población relevada en 31 aglomerados urbanos.
Por ese motivo, es importante distinguir entre la tasa oficial de pobreza y una estimación privada construida con una metodología alternativa.
Ambas buscan describir el mismo fenómeno social, pero utilizan criterios diferentes para establecer los ingresos necesarios y evaluar su evolución.
Más allá de la diferencia entre metodologías, las estimaciones coinciden en señalar un deterioro durante 2026 respecto de los niveles mínimos registrados anteriormente.
Según el INDEC, la pobreza pasó del 28,2% en el segundo semestre de 2025 al 32,3% durante el primer semestre de 2026.
Esto representa un incremento de 4,1 puntos porcentuales.
Por su parte, Equilibra también identifica un aumento de aproximadamente cuatro o cinco puntos porcentuales desde los mínimos de su serie alternativa.
El comportamiento de los ingresos laborales, las jubilaciones, las transferencias sociales y los precios de los bienes y servicios básicos resulta determinante para comprender estas variaciones.
La metodología de Equilibra también modifica la interpretación de las estadísticas históricas.
Según la reconstrucción realizada por la consultora, la pobreza del primer semestre de 2026 se ubicaría 5,1 puntos porcentuales por encima del nivel registrado en el primer semestre de 2019.
Esta comparación utiliza una misma metodología alternativa para ambos períodos.
No sería correcto contrastar directamente una tasa histórica oficial del INDEC con el 45,4% de Equilibra, porque las diferencias metodológicas podrían distorsionar la interpretación.
El debate adquiere relevancia en un contexto en el que la evolución de la pobreza constituye uno de los principales indicadores utilizados para evaluar la situación económica y social argentina.
La medición de la pobreza no depende únicamente de cuánto dinero ingresa a una vivienda, sino también del valor asignado a los bienes y servicios que sus integrantes necesitan para vivir.
Alimentos, transporte, vivienda, energía y otros gastos esenciales forman parte de una estructura de consumo que cambia con el tiempo.
Por eso, la discusión sobre la actualización de las canastas y la calidad de los registros de ingresos tiene consecuencias directas sobre la interpretación de las condiciones de vida de millones de personas.
Mientras el INDEC informa una pobreza del 32,3%, Equilibra estima que alcanza al 45,4%. La diferencia no representa seis millones de nuevos pobres, sino dos formas distintas de medir una misma realidad económica.
La magnitud de esa brecha vuelve a poner en discusión cómo se calcula la pobreza en Argentina y qué herramientas estadísticas permiten reflejar con mayor precisión la situación de los hogares.