Por: María José Arano - Licenciada en Nutrición (UBA) - MN: 5599 MP: 2737
Antes de definir esta afección, vamos a describir brevemente la estructura del órgano afectado, el estómago.
El estómago es una porción dilatada del tubo digestivo que continúa al esófago.
Los alimentos una vez deglutidos, pasan al esófago y de éste al estómago. Las partes principales del estómago se denominan fundus, cuerpo y antro. Y a su vez posee 2 esfínteres que permiten el paso del alimento desde el esófago (cardias) y hacia la primera porción del intestino delgado (píloro).
El interior del estómago está cubierto por una mucosa con muchos pliegues. Esta mucosa contiene multitud de glándulas que liberan diferentes sustancias que continúan con el proceso de digestión que comenzó con la masticación.
La mucosa está rodeada por la submucosa que a su vez está cubierta por una capa muscular conformada por fibras que le otorgan resistencia y permiten la mezcla de alimentos. El exterior del estómago está cubierto por una membrana llamada peritoneo.
¿Qué es la gastritis?

Es la inflamación de la mucosa que recubre por dentro al estómago. La gastritis puede durar sólo por un corto período de tiempo (gastritis aguda) o puede perdurar meses o años (gastritis crónica).
Varios son los factores causales de esta enfermedad, entre ellos:
- Tabaquismo
- Alcohol
- Helicobacter Pylori, bacteria que causa el mayor porcentaje de casos de gastritis de origen infeccioso.
- Medicamentos, principalmente antiinflamatorios no esteroides
- Malos hábitos alimentarios
- Estrés
- Pérdida de la capa protectora
¿Cuáles son las pautas alimentarias que deben tenerse en cuenta?
Frente a la presencia de gastritis y toda su sintomatología, se deben seguir las siguientes recomendaciones en relación a la alimentación
- Masticar adecuadamente los alimentos y evitar comer apresuradamente
- Realizar cocciones sencillas como grill, hervido, plancha, horno
- Evitar volúmenes aumentados de comida
- Evitar bebidas estimulantes como café, té y bebidas artificiales (jugos, gaseosas)
- Evitar el consumo de alcohol y tabaco
- Evitar el consumo de alimentos industrializados cargados de grasas, sodio y azúcar
- Mantener una alimentación lo más variada posible y excluir sólo temporalmente aquellos alimentos que causan molestias y los que aumentan la sintomatología. En este sentido es muy importante analizar minuciosamente la alimentación del paciente y detectar cuales son aquellos alimentos menos tolerados
Practicar un estilo de vida saludable (alimentarnos de manera sana, lo más natural posible, realizar ejercicio físico a diario, reducir los niveles de stress, entre otros) colaboran positivamente en el tratamiento de esta patología.
Recuerde que siempre es importante consultar con un profesional.
María José Arano - Licenciada en Nutrición (UBA) - MN: 5599 MP: 2737