miércoles 15 de julio de 2020 - Edición Nº1382

Deportes | 28 dic 2019

La leyenda de Paco Petersen sigue viva

A 18 años de su trágica muerte en la ruta 29, sus amigos y compañeros del mar realizaron una intervención en la escollera: "era nuestro referente, era el que la detonaba", explicaron a NdeN. La causa iniciada por su padre por la negligencia de la empresa encargada de la ruta sigue sin sentencia. Fotos y video


Pedro "Paco" Petersen era un deportista local de 19 años que practicaba Bodyboarding en el mar. El 19 de diciembre del 2001 viniendo por la ruta 29 entre Ayacucho y General Belgrano sufrió un accidente y falleció. Desde aquel día hasta hoy, 18 años después, sus amigos siguen recordándolo en la escocollera, sector paradigmático para la práctica del body. 

"Paco era un bodyboarder, un pionero, de la vieja escuela en los 90´", explicó Maxi Yunes a Nden, uno de sus "compañeros de mar". 

A 18 años de su partida fisica a Paco lo recordaron en lo que los bodyboarders denominan "la oficina": "es el lugar de la esco donde nos cambiamos y ranchamos, allí pintamos unos graffitis en su honor". 

Nace la leyenda

Para Maximiliano, otro de los referentes históricos del Body, la leyenda de Paco "sigue intacta". "Era de mi generación pero era nuestro referente, era el que la detonaba... habia ido a Hawaii, en Puerto Escondido (México), era el mejor deportista que teniamos en el agua... queremos que todos los pibes nuevos que se metan al mar lo conozcan".

Un caso Impune

Pasado el accidente de Paco, su padre encabezó la investigación y el pedido de justicia. Realizaron una demanda contra quienes administran y mantienen las rutas y caminos de la Provincia de Buenos Aires. "Lo hacen de forma negligente, poniendo en riesgo a todos los que viajamos por allí a diario... nos referimos tanto al gobierno bonaerense con Vialidad como a la empresa Dycasa con las licitaciones de obra que obtiene de éste", explicaban en un comunicado de prensa cuando la denuncia fue desestimada por el juez Martín Ordoqui Trigo en 2016. El magistrado había tardado 14 años en dar la sentencia de primera instancia. 

La causa finalmente pasó a la Cámara de Apelación en lo Civil y Comercial del Departamento Judicial de Necochea. Aún el caso está impune. 

 

 

Escuchá una canción dedicada a Paco y los videos de sus maniobras con las olas.

 

Un texto publicado por sus familiares y amigos el 1°de mayo del 2016

Mi país me había dado la espalda. De diversas formas. Varias veces.. Pero el diecinueve de diciembre por fin pude salir para Buenos Aires. Mi sueño se había cumplido: una empresa extranjera me había patrocinado con material para poner mi primer negocio de bodyboard.

Ese verano, en vez de pasar mis horas entrenando en el agua me dedicaría a proporcionarle material a otros. Ya sé que sólo tenía 19 años y era muy jóven para dedicarme a esos menesteres. Pero el bodyboard es una pasión para compartir. De todos modos volverïa pronto. Había muchos campeonatos internacionales por ganar y tenía que dejar el listón bien alto. Como siempre.
Por fin pude cargar el material en ml camioneta y partir nuevamente rumbo a mi ciudad. Salimos de noche porque de noche había menos tráfico Estaba muy contento. Cuando llegara les contaría a todos las novedades.

Mi socio manejaba, yo estaba muy cansado. Habían sido muchas emociones por un día. A la altura de Ayacucho un camionero, que también habría tenido muchas emociones ese tarde, no prestó atención e invadió nuestro carril. Por suerte mi socio fue rápido y tiró la camioneta a la banquina. En otro países se conoce como arcén. En Argentina son muy amplios. Están hechos así por ley. Sirven para que la maquinaria agrícola pueda transportarse sin entorpecer el tráfico. Y tienen, por ley, que estar completamente lisos y libre de obstáculos. Ese detalle fue lo último que recuerdo. Después de impactar contra el montículo de tierra perdí el conocimiento. El montículo no debería haber estado allí. Y yo tampoco. Pero bueno, así sucedió.

Al parecer, y por suerte, me encontraron en coma tirado en el césped y me pudieron llevar a un hospital. Mi padre, que sabía que un coche que se tira a la banquina no puede quedar como quedó mi camioneta, después de pasar a verme fue hasta el lugar del accidente para comprenderlo mejor. Ahí fue cuando vio el montículo y las cosas que la empresa que hizo la obra no se llevó al terminarla. Pero la noche cayó muy rápido y tuvo que volver al hospital.

A dia siguiente, ya con luz regresó al lugar del siniestro. No había ni montículo ni restos. Todo estaba limpio. Como debería haber estado cuando mi camioneta pasó desesperadamente por allí. Lo que si que había fue un papel abollado que quedaba a un lado de aquella “limpieza dolosa”. Mi padre, por curiosidad, lo abrió. Era la orden de trabajo que la empresa le había dado a los empleados aquella mañana. Debían limpiar todo y dejarlo tal como lo deberían haber dejado unos días antes. Al parecer se habían enterado que había habido un accidente y creyeron que no les convendrían los restos de la obra. Por desgracia los argentinos somos así de sucios: tiramos los papeles en cualquier lado. Pero en este caso fue un golpe de suerte. Mi padre lo vio.

No pude mantenerme mucho tiempo en el coma. Fallecí un día después de la Navidad de 2001.

Hoy tendría que cumplir 34 años. Ha pasado mucho tiempo, pero sé que mi familia no se olvida de mi y que siguen luchando por conseguir justicia. Creo que van casi 10 años de juicio. También sé que hay un nuevo Presidente. Espero que, ahora sí, mi país no me siga dando la espalda.

 

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