lunes 25 de mayo de 2020 - Edición Nº1331

Arte y Cultura | 18 feb 2020

Festival Isoca: una multitud en armonía y alegría durante tres días

El segundo festival autogestionado por artistas que conforman El Plan de la Mariposa junto a otros amigos y amigas fue un éxito: gran convocatoria, excelentes bandas y talleres, y un público fiel que supo generar tres días de arte, música y alegría. Una nueva página en la historia cultural de la ciudad.


Durante el viernes, el sábado y el domingo se realizó en nuestra ciudad un festival artístico que quedará en la historia. La segunda edición del Festival Isoca reunió a unas 1300 personas, entre la multitud que llegó de distintas ciudades de la provincia y el país, y la gran cantidad de voluntarios, artistas, talleristas y organizadores. 

Durante los tres días tocaron 33 bandas. Había un escenario principal, al aire libre, con escenografía artesanal realizada en base a materiales reciclados y pintados; y un espacio musical alternativo dentro de una gran carpa, donde el escenario estaba hecho con pallets. Cuando un grupo terminaba su show cronometrado en un escenario, al instante comenzaba una nueva banda en el otro espacio, y así alternando constantemente, los grupos de jóvenes y las familias iban de un lado a otro. 

En simultáneo a la música en vivo había talleres separados en cuatro espacios: El espacio Raíz, Magma,  Cruz del Sur y finalmente el espacio Marea enteramente dedicado a niños y niñas. En todos estos lugares, durante los tres días, se realizaron encuentros sobre yoga, mosaiquismo, maquillaje natural, menstruación, mandalas, sikuris, costuras, huertas, construcción en barro, percusión, flamenco, uso de cannabis medicinal, astrología, entre otros. Las cientos de personas recorrían el espacio participando de uno u otro espacio, aprendiendo nuevos saberes y conocimientos para su vida personal. 

En un sector aledaño al predio de talleres, recitales y stands había una cancha de fútbol, dedicada enteramente al centenar de carpas que se instalaron en el lugar desde el viernes y que allí descansaban, separadas entre un espacio más familiar y otro más de la juventud.

En los alrededores del predio del Festival había diferentes stands: el más grande, el de la Cantina, con una gran barra, bajo techos instalados con eucaliptos enterrados, silobolsas y cañas de la zona, pallets, clavos, una inmensa parrilla construida por los propios organizadores, para servir un menú de carne al fuego, opciones vegetarianas, pizzas al horno y papas fritas en cono. Además cerveza artesanal, vino, limonada y el "trago Isoca".

A su lado otros stands con licuados, comidas naturistas, otro puesto de cerveza local, de artesanías, comidas dulces, fernet casero, entre otros; ambulancia, bomberos, seguridad, enfermería y una carpa del programa Alerta Violeta.  La cuestión monetaria del festival se organizó a través de las denominadas "Pesocas": una pequeña madera tallada con el símbolo del Festival Isoca que se vendía en un puesto central, y que a través de esa particular moneda, se podía comprar en todo el lugar. 


       Las primeras horas

Después de un jueves con muchísima lluvia durante toda la tarde, los organizadores: un grupo de amigos donde participan los hermanos Andersen de El plan de la Mariposa y el resto del grupo, estaban totalmente convencidos de que el agua iba a ser una buena premonición para el día siguiente. Y así amaneció el viernes con mucho calor y despejado. 

La gente comenzó a llegar y a instalar sus carpas, empezó a caminar por el lugar, entrando en confianza con el predio y disfrutando todos los adornos y espacios preparados para la ocasión. Muchos de los grandes gacebos puestos al medio sirvieron para aflojar el peso del sol. A las 16 hs. comenzaron los talleres y las bandas, que duraron hasta la medianoche con un broche muy alegre para la ocasión: el show de Dancing Mood, grupo de ská latin jazz instrumental, que hizo saltar a todo el público y con la participación local de Martino Gesualdi en trombón. Previamente, en el escenario de la carpa, el rapero local Qki Dones demostró su capacidad de transformación, mostrando cómo suenan sus canciones tocadas ya no por una pista de fondo, sino con una banda compuesta por guitarra, teclados, bajos, batería y coros. 

Además, a destacar, el cupo femenino arriba del escenario estuvo acertado: se presentó Tamara Quijada que llegó desde el Wellmapu, sector mapuche en Chile, abrió Lucia Balzaretti con músicas mujeres, también A corpiño quitao. Hubo otras bandas de Necochea como El Tesoro de Argiban y Túnel a Marte (residiendo en La Plata). Por la tarde los Sobra Milonga levantaron a la gente que estaba tirada bajo la sombra, a bailar. Tal como el año pasado, estuvo presente La Fanfarria del Capitán (tocaron su versión de Bella Ciao, que los muestra en el primer capítulo de la tercer temporada de la serie La Casa de Papel) y también una banda que convoca mucho a nivel nacional, del palo del rock, Todo Aparenta Normal. Durante la madrugada del viernes muchos se fueron a sus carpas a descansar pero un buen grupo se mantuvo bailando chacareras en La teleseada y compartiendo guitarreadas en un fogón preparado para la ocasión.


      Sábado, el gran día

El sábado amaneció con más calor que el día anterior, la gente ya estaba en confianza, hombres y mujeres “en cuero” y en mallas, dándose duchas frías, ya que en el lugar contaba con una buena cantidad de canillas con agua potable libres. El sábado musical estuvo signado por cambios de ritmos: después de algunas canciones tranquilas, llegó la cumbia "tortillera" de Rebelión en la Zanja, luego Rodri Gonzalez con una gran performance de Flamengo, junto a la bailarina Verónica. Ya atardecido la uruguaya Luciana Mocchi volvió a demostrar porqué ama tanto a Necochea en un íntimo pero intenso show junto a Luis Volcoff en la carpa. Antes, los jóvenes músicos de Puertas se subieron al escenario principal para mostrar toda la energía que traían desde La Plata y que venían disfrutando de todo el festival (llenaron un colectivo desde allí para viajar). Todo se iba preparando para el momento final: La Que Faltaba, el grupo de Miky (exbajista de Los Piojos) le dio una mística particular con clásicos del rock de su exbanda, Churupaca metió un rebaje de reggaes latinoamericanos y originarios y, ahora sí, todo estaba preparado para el número final. 

El Plan de la Mariposa se presentó en un show que, obviamente, no era uno más. El grupo de ya 11 años de vida musical, que está haciendo historia nacional dentro de la cultural necochense, fue uno de los organizadores principales del evento. Los hermanos Andersen, a la cabeza del mayor: Sebastián, fueron quienes lanzaron la idea y pusieron el cuerpo para generar este Festival y el realizado el año pasado. Convocaron algunos amigos y amigas más, dividieron tareas y se lanzaron a hacer este multitudinario evento. Por eso, su momento arriba del escenario se vivía con gran intensidad y alegría.

Después de 2 horas de show, donde adelantaron el tema "Mal Delito", de su próximo -quinto- disco que se lanzará en abril, la totalidad de la gente en el festival cantó, bailó y disfrutó del grupo. Finalizado el mismo, se realizó una procesión: alumbrados por globos de colores toda la gente que habitaba el predio lo recorrió todo al ritmo de tambores, para darle un cierre y un agradecimiento a la tierra que los cobijó. Como último número musical Dj Panchi se encargó de subirse al escenario carpa y dejar a todos bailando música electrónica hasta la madrugada. 

El domingo solo quedó para algunos sanguches más, un taller de yoga y meditación, sacar las estacas, guardar todo y emprender tranquilos y tranquilas el camino a casa. El predio donde se realizó por segunda vez el Festival Isoca quedó, como el año pasado, tal cual estaba el viernes: ni una basura, ni una colilla, nada fuera de lugar. Quedaba el momento para que los organizadores festejen, descansen y comiencen el proceso de desarmar todo. 


   Alimento la esperanza de un mundo mejor

 

Lo principal que se debe destacar del Festival Isoca es el clima de armonía, bienestar y libertad. En Necochea durante estos dos meses de temporada se vivieron algunos acontecimientos signados por la violencia, la discriminación, la negligencia y la ignorancia. Una pareja fue agredida por el personal de seguridad de Don Rammon, aún no se sabe nada del nadador desaparecido en el agua durante la competencia RíoMar; la violencia inusitada de los rugbier durante la noche de un boliche de Villa Gesell. Son todos casos que la población ha estado masticando últimamente, por eso es válido reconocer que durante el Festival Isoca hubo 1300 personas que convivieron durante tres días, donde también hubo alcohol y drogas, sin embargo no se generó ni un episodio de mínima violencia. El clima de armonía que se vivió fue digno de destacar.
 

Fotos: Sebastian Andersen, redes del Isoca y Noticias de Necochea

OPINÁ, DEJÁ TU COMENTARIO:
MÁS NOTICIAS