miércoles 01 de abril de 2020 - Edición Nº1277

Política | 4 mar 2020

Opinión

Mario Juliano: “Contenedores, comisarías y soluciones habitacionales”

El Juez del Tribunal en lo Criminal 1 de Necochea escribió una nota de opinión sobre la propuesta del ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, de ensamblar contenedores para reemplazar calabozos.


Un contenedor puede ofrecer mejores condiciones de alojamiento que el calabozo de una comisaría? En principio me cuesta imaginar qué sitio puede ser peor que el calabozo de una comisaría (quizá un pozo). Pero, de todos modos, la respuesta es: depende.

De qué depende?

Depende si en el contenedor vas a meter más personas que las que admite su capacidad. Depende si, además de la seguridad, contemplas que tenga adecuada iluminación y ventilación. Depende que tenga revestimiento para aislar el frío y el calor. Depende que se garantice que las personas puedan circular durante el día al aire libre y hacer actividades deportivas, educativas, culturales, laborales.

Ahora, por supuesto, todas esas condiciones no están vinculadas estrictamente a los contenedores, ya que un establecimiento recién inaugurado  también puede convertirse en un infierno si no se respetan esas pautas mínimas de habitabilidad.

Dicho con otras palabras, no importa tanto el continente como la forma que demos al contenido. He visto cárceles muy humildes, como Punta de Rieles o, sin ir más lejos, Pomona en Río Negro, donde la vida fluye muy dignamente para las personas que habitan esos lugares, pese a las evidentes carencias materiales.

Voy a responder anticipadamente lo que dirán algunas amigas y amigos: lo que hay que hacer es disminuir la cantidad de detenidos y no construir más cárceles.

Por supuesto que comparto la idea y no lo hago desde un sitio meramente retórico e hipócrita: formo parte del Departamento Judicial que tiene la tasa de encarcelamiento más baja de la provincia de Buenos Aires y el mayor porcentaje de personas con alternativas a la prisión preventiva.

Pero, me parece que supeditar y condicionar las condiciones dignas de alojamiento a que disminuya la tasa de encarcelamiento es condenar a miles de personas a vivir de forma indigna, en condiciones asimilables a un trato cruel, inhumano y degradante. Y, lo digo con todo respeto, eso es muy fácil decirlo cuando los que están presos en comisarías no somos nosotros.

Nada indica que la población penitenciaria vaya a disminuir en la provincia de Buenos Aires. Sin ir más lejos, luego del fuerte reclamo de la Corte del 27 de diciembre, en los dos primeros meses de 2020 se sumaron 300 detenidos en comisarías.

El caso “Verbitsky” de la Corte nacional nos da otra pauta. Luego de la condena de 2005 al Estado bonaerense, durante 2006 y 2007 se detuvo la tasa de encarcelamiento, pero a partir de 2007 siguió creciendo alegremente hasta nuestros dias.

Debo decir además, no como justificación, sino como explicación, que las tendencias nacionales, regionales e internacionales (salvo excepciones) son a la alza de la población reclusa. Ignorar esos datos es no querer ver la realidad.

En este contexto el gobierno bonaerense propone instalar contenedores para dar respuesta inmediata a las exigencias y reclamos por las condiciones de alojamiento en comisarías que, evidentemente, es lo que tiene más a mano. Cuál debería ser la respuesta? La respuesta debería ser: si pero...

Si pero si se garantiza que no se los va a sobreocupar en su capacidad real. Si pero si se asegura que las personas van a poder circular al aire libre y realizar actividades. Si pero si se garantiza que van a tener iluminación, ventilación y limpieza adecuadas. Si pero si los internos van a tener comida digna.

Por último, hay que agregar que cuando hablamos de contenedores tenemos que abandonar la imagen estereotipada de las latas. Hoy los contenedores se han convertido en soluciones habitacionales muy dignas para miles de personas y a un costo muy razonable, con diferentes niveles de confort

 

 

 

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