jueves 13 de agosto de 2020 - Edición Nº1411

Deportes | 15 may 2020

Mito nacional y necochense

Polo De Lizaso, la leyenda viva de un trío inolvidable

Quedará en la historia como parte de algo que fue único e irrepetible: Fruet-Cabrera-De Lizaso. No requiere presentación. Nota del periodista Fabián García para el portal "Basquetplus.com".


José Ignacio De Lizaso, Polo, nació el 20 de febrero de 1946 en Necochea, Buenos Aires. Su nombre quizá no le suene demasiado a los más jóvenes, aunque a cualquiera que le guste el básquet, de la edad que sea, no puede no haber escuchado nunca "¿te acordás de Fruet-Cabrera-De Lizaso? Es sencillamente imposible. Polo es el único que sigue vivo de los tres y mantiene su humor y carácter alegre de siempre. "Saqué una notebook que tenía guardada hacer rato y no la puedo hacer funcionar. No soy muy ducho para estas cosas".

Cuando le comento que vivo en Núñez, recuerda: "Ahí vivía el Loco Draghi, por la calle Besares. El Loco, como siempre, era agrandado, pero tenía con qué, porque las minas se le tiraban a los pies, y decía, '¿en qué otra calle que no sea Besares puedo vivir yo Negro?' Tengo contacto con él seguido, aunque hace unos tres meses que no chateamos". 

- Le aviso de antemano que no quise armarme de un temario así que iremos charlando de lo que surja, aunque confío en mi memoria. Usted nació en Necochea, ¿cómo cayó en Bahía?
. Porque fui a estudiar Agronomía, pero no terminé. Fue en marzo de 1964. Tenía 18 años recién cumplidos. 

-¿Usted dónde jugaba en Necochea?
. Empecé en el club Boca, pero tenía un tío que era técnico en Rivadavia y me llevó ahí. Fueron los dos clubes que jugué en Necochea, y después Olimpo. Jugué en 3 clubes nomás. 

- Cuando fue a Bahía imagino que fue directo a Olimpo. ¿Lo conocían ya?
. Sí, ya estaba fichado por Olimpo. Cuando fui a Bahía ya tenía algunas ganadas antes, je. Cuando yo tenía 15 años, con la selección de primera de Necochea ganamos por primera vez en la historia el regional. En aquella época se jugaba Regional, Zonal y Provincial. La cuestión es que en 1961 le ganamos a Mar del Plata en Miramar. Siempre ganaban ellos. Pero ese año vino un muchacho de La Plata que nos reforzó. Un zurdo, ganchero, y nos dio un mano. Y yo que pintaba. Y le ganamos. Al año siguiente le tocó la sede a Necochea y le volvimos a ganar. Dos seguidos en esa época fue una cosa increíble. Con la selección de Necochea había debutado a los 14. Así que apuntaba a ser un basquetbolista distinto. Y un año antes de ir a Bahía, vino Olimpo a jugar un amistoso a Necochea y me habló el Lungo Brusa. Cuando terminé el secundario y tenía decidido ir a Bahía, me contacté con ellos y fui a Olimpo.

-¿Usted cuánto mide?
. Medía 1.90, ahora me he achicado un poco, je. 

-¿Si tuviera que trasladar su posición al básquet de hoy qué puesto tendría?
. Y, sería un ayuda, típico. Lo que pasa es que el básquet te ubicaba rápidamente. Yo tengo fotos de cuando jugaba en Necochea y era el más alto. Después en Olimpo ya no era el más alto. Ni hablar después en la selección de Bahía o de Argentina. Entonces un técnico de Olimpo se dio cuenta y me dijo 'vos tendrías que aprender a jugar de más afuera'. ¿Te parece? Le dije. La cuestión es que con 18 años yo podía jugar en juveniles, entonces me puso ahí a jugar afuera. En ese entonces eran un base, dos pilares, un ala pivote y un pivote. Entonces jugué de afuera. Y veía la cancha distinto. No me podía adaptar. Me acuerdo que hice 4 puntos en el primer tiempo. Me marcaban muy fácil. Entonces en el segundo me fui a jugar donde jugaba yo siempre. Y metí 32 en total, o sea que hice 28 en el segundo tiempo. El hombre tenía razón igualmente, así que me fui adaptando. Cuando vas subiendo de jerarquía te acomodás. Al Flaco Fruet le pasó lo mismo, sobre todo cuando fue a la selección argentina. Él jugaba de pivote en Bahía. Y acá había grandotes. Estaban Riofrío, Zoilo Domínguez, no sé si Tomás Sandor, tipos de dos metros. Entonces se dio cuenta que no iba a figurar de ninguna manera. Cuando el técnico le preguntó dónde se sentía cómodo, Lito le dijo 'yo me siento cómodo de pilar'. Jaja. Era un básquet que no se conocía bien. Era muy difícil mantener a los 10 mejores de Argentina en la selección. Si iba Riofrío, no iba Gehrmann, si iba Cabrera, no iba Battilana. 

- Lo que pasa es que los suplentes jugaban poco. 
. No solo jugaban poco, sino que se cambiaban mucho las selecciones. No había una base como ahora, que se quedan por ahí 15 años. Y donde ahora la selección es lo más importante del mundo. Siempre fue lindo jugar en la selección, pero no había técnico designado por ejemplo. Se elegía para cada campeonato. No había mucha seriedad.

- Usted llega a Bahía, pero en esa época calculo que muy visto no lo debían tener. 
. Más o menos, porque había jugado contra algunos de Bahía. Se hablaba de que había un pibe de Necochea que jugaba bien, había jugado un provincial contra ellos en Olavarría.

-¿Cuánto tarda en armarse la dupla histórica con Fruet?
. Nada. Por una cuestión reglamentaria, en realidad, yo no pude debutar enseguida en primera. Tenía que hacerlo en reserva, pero como yo era menor, en vez de ser dos años en reserva, fue un solo año. Y como yo hacía varios meses que no jugaba, cumplí el año a los 7 meses de estar en Olimpo. Así que debo haber debutado en la primera en setiembre, octubre. Era obligatorio eso. Es más, en Bahía, un tiempo después, llevaron esa regla ¡a 5 años! Eso le pasó al Loco Montenegro cuando se fue de Alem. 

-¿Usted qué sabía de los bahienses cuando llegó a Olimpo? Sobre todo de Fruet y de Cabrera.
. De Lito sabía porque ya había jugado en la selección argentina. De los demás no mucho. De Beto también sabía. 

-¿Cuándo arman el trío en la selección de Bahía con Beto y Lito?
. Apenas llegué así que fuimos compañeros muy rápido. Ponele que habrá sido en abril o mayo. El base que había, Cacho Feliciani, que vive todavía, en un amistoso contra Punta Alta en Punta Alta, que fue cuando yo debuté, vino al vestuario y simbólicamente le entregó la base de la selección de Bahía a Cabrera. Se retiraba de la selección, y le entregaba la base. Lo tengo bien presente. Beto y yo teníamos 18 años, pero se notaba que él iba a ser el mandamás por muchos años. 

 

- Debían ganar todos los provinciales de taquito con ese equipo.
. No, no, no era tan fácil eh. Ganamos el de 1964, pero no era el equipo que se formó después con los años. En ese 1964, en noviembre ponele, cuando volvimos de ganar el provincial nos estaban esperando como si fuera una hazaña la que habíamos conseguido. No estaba previsto que Bahía fuera campeón provincial. 

- Es que Bahía, y no se agrande, hasta que aparecieron ustedes, no era potencia. 
. Y sí. Mirá, yo jugué 11 provinciales y gané 10. 

-¿Y argentinos? Más o menos por ahí debe andar. 
. Argentinos también jugué 11, y ganamos 8, 6 seguidos entre 1969 en San Luis hasta el 1974 en La Rioja. Fruet no estuvo en los últimos 3, porque se retiró en el de 1971 en Corrientes. 

-¿En 1974 usted se retiró no?
. Bueno, jugué el Argentino de 1975, pero antes me agarré hepatitis. Justo había nacido mi hija en mayo de 1975. Estuve como 4/5 meses sin poder jugar. Tenía 29 años. Yo ya estaba radicado en Necochea y la verdad es que ya me costaba ir a Bahía a jugar y entrenarme para estar al mismo ritmo. Después de la hepatitis, ya recuperado, había un campeonato comercial en Necochea, de un nivel bajísimo, y digo, lo voy a jugar para ponerme en estado. No va que en el último partido, a 10 segundos del final, me corto el tendón de Aquiles. Así que entre la hepatitis y el Aquiles estuve un año sin jugar. Después volví, pero a partidos muy puntuales. No quedé mal, pero ya viviendo en Necochea me costaba mucho. No te olvides que el básquet era amateur. Me había querido retirar un año antes, a los 28, pero un día, sorpresivamente, se vinieron como 100 familias a hacerme un agasajo acá a un restaurante de Necochea, me comprometieron y no me pude retirar. 

- No quiero preguntarle mucho del tema, pero recién decía básquet amateur, usted debe haber cobrado algo en Bahía.
. Sí, algún manguito, pero como si fuera un sueldo mínimo de hoy. Todo el mundo laburaba. Yo no, porque tenía otro tipo de ingresos. Tenía campos, que sigo teniendo, pero todos laburaban.

-¿Beto estaba en el tema seguros ya ahí?
. Nooo, no, Beto tuvo mucha suerte. Merecida por cierto. Beto trabajaba en un banco y puso una casa de deportes: Alberto Cabrera Deportes. Había un fana de Estudiantes, mirá lo que es la vida a veces, que tenía una hija. La hija se casó y se fue a vivir a Estados Unidos. El tipo tenía la cartera de seguros más grande de Bahía. Y se lo lleva a Beto a laburar con él. Al poco tiempo, el tipo se muere, y lo único que tenía era la hija que vivía en Estados Unidos. La hija vino, y le dijo a Beto que lo de los seguros se lo quedara él porque a ella no le interesaba. Y lo heredó él. Beto lo manejó muy bien después, ojo, porque no era fácil tampoco. 

-¿Lito qué hacía?
. Lito trabajaba en una lanera. Compra de lanas. Había varias en Bahía porque en el Sur de la provincia había mucha lana. Era empleado ahí. Muchos años. Hasta que se casó. Los suegros del Flaco tenían una casa de electricidad de barrio, él se fue metiendo en eso, quedó laburando ahí y terminó haciendo un emporio.

- O sea que usted era el dandy del grupo.
. Y un poco sí, porque no tenía un laburo con horario. Si bien viajaba a Necochea por lo de los campos, no estaba atado. 

-¿Ustedes cuántas veces por semana se entrenaban?
. Habitualmente tres. Era lo habitual. Todos los clubes hacían eso. Me gustaba el entrenamiento, pero tampoco era afecto a entrenar cinco veces. Pero me iba a la mañana a tirar al aro solo. Cabrera también. Siempre tuvo tendencia a engordar, entonces le era necesario moverse y estar entrenado. Ahora, mirá lo que es la ignorancia. Una vez tuve un accidente jugando al fulbito en la playa en Necochea. Tenía una pequeña fractura en la rodilla. Me enyesaron, y cuando me sacaron el yeso, que era toda la pata, me asusté porque tenía la pierna flaquita. Y fui a un gimnasio para recuperarme. En poquitos días se recuperaba con algunas pesitas de 1 o 2 kilos. El tema es que hice gimnasia mientras me recuperaba. La cuestión es que ¿podés creer que cuando volví a jugar la volcaba como nada? No se usaba en esa época volcarla, porque por ahí rompías al aro, y era una pelotudez para un jugador quedarse colgado del aro y romper un tablero. No se usaba. El tema es que la volcaba con facilidad. ¿Vos creés que lo asocié con lo que había estado haciendo en el gimnasio para seguir haciéndolo? Ni en pedo. A los dos meses estaba todo igual como antes. 

- Usted cuando arranca, es la primera generación buena de Argentina después que los militares liquidan a la de los campeones de 1950. ¿Los conocían?
. No teníamos mucha idea. Era todo muy precario. No entrenábamos con la selección. Nunca había presupuesto para nada. Íbamos mal vestidos. Era lamentable. Muchas veces no teníamos ni cancha para practicar. Por ahí nos concentrábamos una semana antes de un torneo porque algún club nos daba de comer y nos prestaba las instalaciones. Se han suspendido entrenamientos por no tener dónde practicar. Hoy lo decís y te dicen que sos un mentiroso, que no puede ser. 

- Usted debuta en el Mundial de 1967. 
. En realidad debuté en el Mundial Extra de 1966 en Chile, pero no es oficial. Oficialmente fue en el de Uruguay en 1967, pero era suplentón. Jugamos bien ahí. 

- Eso le quería comentar. Tenían un equipo interesante, porque estaban ustedes tres, Finito, Sandor...tenían altura. 
. Sí, también estaban Battilana, Masolini, Casarín, Barreneche, Samuel Oliva, Delguy, Puchi Mariani. Hablando de Sandor, me acuedo que se hizo un esguince en un partido de la primera ronda. No iba a jugar más, pero en el hotel donde estábamos, que era muy lindo, apareció el rumor de que el médico de los soviéticos tenía un método para recuperar los esguinces. Perdido por perdido, el cuerpo técnico y Tomás decidieron ir a buscarlo. Y apareció el tipo con acupuntura. Y le clavó, no te miento, no menos de 10 agujas. Y lo recuperó bastante, porque pudo jugar los últimos partidos. 

-¿Cómo era jugar con Beto y Lito?
. Y qué se yo, era realmente muy fácil. Nos conocíamos tanto...Beto... ¿viste cuando jugás despreocupado? Porque sabías que iba a trasladar la pelota, que no la iba a perder, que te iba a dar el pase justo. Te olvidabas de todo eso, que lo hacía Beto. Aparte tenía un muy buen tiro. Sin línea de 3, te diría que el 85/90% de los tiros que él tomaba eran desde donde hoy es 3 puntos. Tenía muy buena mano, igual que el Flaco. Una mano espectacular. 

- Sospecho que hoy serían base, escolta y alero. 
. Sí, yo más de escolta cerca de Cabrera y el Flaco en una punta. 

-¿Usted también metía de afuera o la metía más penetrando?
. El fuerte mío siempre fue la mandada. He destruido equipos así, por acumulación de faltas. Manejaba bien los dos perfiles, sabía mandarme por la izquierda y por la derecha, que era mi fuerte. Pero no tenía mal tiro. Te aseguro que el jump mío era bastante admirado. 

- Voy con algunas cosas puntuales. Primero: el triunfo sobre Yugoslavia en Bahía. ¿Cómo fue ese día? La leyenda dice que ustedes vieron a los yugoslavos reírse antes del partido al verlos tan petisos y eso los motivó.
. Je, salió de casualidad. No creo lo de la leyenda. Nosotros le habíamos ganado unos años antes, y justo hoy salió en La Nueva, a un equipo americano que se llamaba Gulf Oil. Era un cuadrazo. Y después seguimos jugando partidos internacionales nosotros. No les teníamos miedo. Veían a esos osos de Yugoslavia y pensaban que nos ganaban por 40, pero no les teníamos miedo. Uno tiene que ver los equipos cuando son cinco contra cinco, no 12 contra 12, ¿me explico? Ellos a lo mejor tenían 7 de más de 2 metros. Nosotros por ahí teníamos 1, pero cinco contra cinco era otra cosa. Y nosotros sabíamos jugar al básquet, y defendíamos bien, algo que hoy en día los que defienden ganan campeonatos. 

- Ustedes era los Bad Boys.
. No tanto che. Se habla mucho, pero el tema es que sabiamos marcar muy bien. Y en ataque una de las grandes virtudes que teníamos era falta de egoísmo. Si había uno para hacer 30, se las dábamos todas a él. Y si teníamos fama de duros y de jodidos, qué se yo. Nosotros jugábamos naturalmente así. Eso lo aprendí en Bahía. Yo cuando llegué era medio blandito, pero allá cambié. Te decían algo que te rompía mucho las pelotas. Por ejemplo: "Hoy lo consagraste a Battilana". Quería decir que te había pintado la cara. A lo mejor a la noche por eso no podías dormir. Y al otro partido no permitías que Battilana te cagara a goles. 

- La foto del grito con Lito, de las más famosas de la historia del básquet argentino. ¿Cómo fue la historia?
. Fue en cancha de Altense de Punta Alta, final del provincial contra La Plata. Yo estaba jugando mal y el flaco recupera una pelota y me tira la cortada. Hice la bandeja y metí el doble. No sé si hasta ahí había hecho 2 o 4 puntos. Y cuando volvía a defensa, nos encontramos en mitad de la cancha y salió espontáneamente. Ni nos pensamos que nos iban a sacar esa foto ni nada por el estilo. Después nosotros recorrimos mucho la Argentina y esa foto estaba en un montón de pizarrones de los clubes de barrio de todo el país. Era un incentivo para todos los menores: el básquet se siente de esta forma. Es lo que yo más rescato. 

 

La historia detrás de la foto más famosa de Lito Fruet | Basquet Plus

 

-¿En Bahía cuando jugaba contra Estudiantes le tocaba defender a Beto?
. No, en general no. En alguna circunstancia, pero no. Él a mí sí me marcaba. 

- Beto era bueno defendiendo. 
. Sí, Beto era bueno. Giraba muy bien. Yo era muy buen rebotero, pero él era muy técnico. Te ganaba la posición. 

-¿Tiene alguna idea de cuándo nació el Fruet-Cabrera-De Lizaso? Porque es una marca registrada. 
. No sé. Qué se yo. Hoy ví justo esa foto contra el Gulf Oil con nosotros tres abrazados en medio de la cancha, pero no fue para tanto. Yo creo que fue surgiendo de ganar tantos provinciales y tantos argentinos y estar los tres en todos. No tanto a nivel local. 

- Porque en el Mundial usted y Beto eran muy jovencitos. 
. No, claro. En esa época el mejor jugador de Bahía era el Flaco. Me acuerdo que yo lo miraba y me decía 'yo puedo jugar como este tipo'. Me lo imaginaba. Era como que te acercaba a ese nivel. 

- Beto fallece muy joven, a los 54 años, ¿qué fue para ustedes dos?
. Yo iba bastante seguido a Bahía y obviamente fui al velorio y al entierro. Vos sabés que yo nunca fui amigo de Beto, pero en el último tiempo él había cambiado y nos habíamos hecho amigos. A mí nunca me gustó el básquet de veteranos, siempre los esquivé, porque si no estás entrenado, viene un pichicho cualquiera, se te pone nariz con nariz y no te deja mover. Entonces yo me calentaba. Beto siguió jugando y le encantaba jugar con jóvenes. En ese momento se había puesto de moda jugar 3 contra 3 en una canchita tipo de pádel, y había una muy linda, con tablero de vidrio, piso flotante, tablero electrónico, y él iba ahí. Cuando yo iba cada tanto, lo visitaba, y él me invitaba a jugar. Yo le decía siempre que no, hasta que una vez le dije que sí. Nos divertíamos mucho. Un día caigo a Bahía y lo voy a visitar a la oficina pensando que me iba a invitar a jugar, y me dice, '¿vos sabés que me han salido unas manchas en la pantorrila? Pero no me he golpeado y los médicos no le dieron mucha importancia'. Era la leucemia. Me enteré después que la leucemia produce eso. Después de eso, antes de los tres meses de ese día, murió.

 

-¿Por qué se retiró tan joven usted?
. Porque me instalé en Necochea. Tenía que darle bola a los campos y decidí radicarme en Necochea. En algún momento me arrepentí. Perdí el hilo del básquet de primera. Pero son decisiones que uno toma en la vida y ahora es tarde. 

-¿Lo último que jugó fue el Argentino de 1975?
. Sí, el de Comodoro Rivadavia que perdimos la final contra Capital. Fue un partido que perdió Cabrera, mirá vos. Nos hizo ganar tantos, pero ese día se empecinó con Pellandino y se le fue a jugar abajo, y perdimos circulación. Ese día estaba inspirado Monachesi, al que marcaba Villita, Claudio Villanueva. No lo podía parar. Era un equipo con muchos pibes, Tola Cadillac, Chocolate Raffaelli, Aguirre. Jugaban bien, pero no nos podían ganar de ninguna manera, pero pasó. 

- Usted siguió viendo básquet, ¿qué le pasó cuando Argentina sale campeón olímpico con 3 bahienses en el equipo? Porque usted es medio bahiense. 
. Y sí, deportivamente soy bahiense. Y el día más feliz de mi vida en ese aspecto fue la final de Atenas 2004. ¿Sabés con qué reniego? Perdón que a veces te desvío de la charla. Yo tenía un concepto del técnico agradecido. Y para mí Magnano con Herrmann no lo fue. No sé qué pasó, pero la Generación Dorada le debe a Herrmann la medalla de oro, porque el partido con Grecia iba perdiendo y entró él y cambió todo. Parecía Jordan. Y volvió a jugar muy bien en la semifinal contra Estados Unidos. Y en la final no lo pone ni un segundo Magnano. Un partido que se ganó con holgura. Algo debe haber pasado. 

-¿Vio el Mundial de China?
. Sí, y me encantó también, lástima la final. Pero no me imaginé que Argentina podía llegar a la final. Me encantan los jugadores de hoy y Scola. Se adaptó bien Scola, porque cuando empezó el recambio de la Generación Dorada, los más chicos jugaban con cierta timidez. Salvo Campazzo, que es caradura. Les costaba. Es entendible. Pero en China ya no existía más la GD. Y Scola era medio impensado que estuviera jugando. Y lo que jugó fue increíble. Acordate lo que te decía del gimnasio y mi rodilla. No era usual que alguien se preparara. Y este se hizo una cancha en su campo. ¡Qué bárbaro! Antes si vos solo jugabas eras considerado un vago, y ahora medio como que todos te tienen super cuidado porque sos el sostén de la familia. Cuando vos le decías a tu mujer que te ibas, te decía '¡otra vez 10 días afuera!' Claro, si no traías un mango por eso. Ahora es al revés. 

- Hubiese hecho mucha guita usted hoy. 
. Yo creo que sí. Vos antes me preguntabas por el tema Fruet-Cabrera-De Lizaso. Si hubiese existido el profesionalismo de hoy, seguramente no hubiéramos seguido en Bahía. En Bahía, después, hubo muchos buenos jugadores: Espil, Montenegro, Montecchia. Y no se quedaron en la ciudad. ¿Cuánto hubiese valido Cabrera hoy?

- La leyenda dice que Beto nunca cobró un peso de Estudiantes. 
. Sí, pero acordate la anécdota que te conté. A veces el barbudo debe mirar...

 

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