jueves 15 de abril de 2021 - Edición Nº1656

Política | 1 mar 2021

Genocidas en Necochea, red de lealtades y pacto de silencio: Nota 02

¿Cómo trató y trata Necochea a un genocida? ¿Cómo tratamos a las víctimas? Notas que surgen a partir del juicio contra el espía de la inteligencia, Miguel Conde, quien vivía tranquilo en nuestra ciudad y fue sentenciado por 84 homicidios y robo de 17 bebés. Por María Guezuraga e Hijos Necochea para NdeN.


¿Acaso “un buen vecinx” no es una construcción dialéctica entre un sujetx y su comunidad?

¿Cómo trató y trata Necochea a un genocida y como trató y trata a sus vecinxs víctimas del genocidio?

¿Por qué nuestra comunidad, cada unx de nosotres puede ponerse en el lugar de une y no de otre?

 

Eran los 90 y Necochea era un lugar muy tranquilo para vivir, curioso, donde parecía que nunca hubiera pasado nada. Entre sus infinitos pastizales podían encontrarse viejos combatientes que no hace tanto tiempo eran enemigos a muerte y ahora solo un alambre dulce separaba sus cabras. Las grandes familias que nunca se ensucian las manos siguieron yendo a la mesa del domingo a comentar la cosecha.

La línea de fuego siempre es para los peones.

El poder político local estaba en manos de una versión malvinera del neoliberalismo, J. Municoy y el poder real en manos de un sindicalista neoperonista alineado con la patronal del Agronegocio, la policía y el poder militar de la Prefectura, el Momo Venegas. La prefectura de nuestra ciudad estaba en manos de un hombre que hoy también cumple su condena por crímenes de lesa humanidad en la cárcel de Batan, F. Martínez Loydi, quien gozó siempre sin necesidad de esconder sus delitos del respeto y el prestigio que esta comunidad cálidamente le otorgaba en manos de familias de trigo y soja y por su puesto de los medios de comunicación que son a través del tiempo los encargados de contar una “verdad” funcional para que los engranajes se sigan moviendo y el carro no se salga de la huella.

También a modo de contención y articulación permanente entre estos poderes y los pequeños núcleos de poder emergente del ámbito social, cultural y pedagógico hay una amplia gama de retirados “amigos de las fuerzas de seguridad” devenidos en comunidad informativa con mayor o menor compromiso institucional. Estas personas diseñarían la ocupación del espacio político y físico de la ciudad. Será frecuente verlos en las playas, en los emprendimientos turísticos, en los actos públicos, culturales, educativos y en cualquier actividad náutica.

Con este mapa social a Miguel Conde ya no le faltaba nada, tenía una casa en la Avenida 2, una familia con una mujer joven, una tarea diaria para llenar de normalidad sus días: todo lo que una sociedad capitalista y patriarcal espera de un ciudadano. Y para mejorar las lealtades de clase era ex alumno de Colegio Nacional Buenos Aires, criado en el barrio de Recoleta, español, hijo de una familia franquista nacido en Madrid y argentino por opción.

Qué podía salir mal en una ciudad construida sobre el genocidio fundacional y que tenía como personas destacadas a represores de las diferentes fuerzas de toda la región, de Azul a Bahía Blanca y no solo nadie los cuestionaba, sino que se expandían, se casaban con las hijas de los terratenientes y cerraban así sus pactos de silencio, de protección mutua y por su puesto de negocios.

Porque nunca olvidemos que los represores, además de torturar, violar, secuestrar, asesinar, esconder cuerpos y robar bebes, además de toda esta siniestra variedad de delitos, eran ladrones, estafadores, chorros, como el pibe que te manotea el teléfono, pero peor, porque lo hace todo y con las armas del estado, no una sino muchas veces, sistemáticamente, porque no conoce el hambre sino la ambición, la perversa ambición de saquear y devastar como una nueva campaña de un desierto que nunca existió, ni en tiempos de Roca, ni de Videla. 

La limpieza étnica además de ser un genocidio fue y es siempre, un plan económico.

¿Conde eligió Necochea o Necochea eligió a Conde?

¿Cómo se vincula el Operativo independencia, Campo de Mayo, el levantamiento carapintada, la Sociedad Rural y la ciudad de Necochea?

Conde el día que fue detenido en Necochea, en Abril del 2013.

Conde el día que fue detenido en Necochea, en Abril del 2013.
 
El Partido Popular por la Reconstrucción, el Modín, Aldo Rico y Seineldin.

La comunidad informativa gozaba de privilegios en Necochea y los carapintadas eran hombres respetados.

Di Rocco, como mencionamos en la nota del lunes pasado, había sido el nexo para Miguel Conde en la ciudad, y había sido también candidato del partido de los carapintadas.

Otro candidato que tuvo este partido de referentes golpistas y promotores de las leyes de impunidad fue el Gordo Uno Villanova, candidato a concejal por el Partido de Vicente López en la Zona Norte del conurbano porteño, quien está siendo juzgado actualmente por los delitos de lesa humanidad cometidos en Campo de Mayo durante el Terrorismo de Estado. En este mismo juicio también se lo juzga a Conde, quien ya cuenta con su primera prisión perpetua con la sentencia de ESMA IV detallada en la nota 1 de este medio. El Gordo Uno era el jefe de interrogadores del grupo de tareas dos. Dentro de la comunidad informativa se formaron varios grupos de tareas (GT) y desde el principio el uno (GT1) se ocupaba del ERP y el dos (GT2) de Montoneros. Ese grupo de Tareas era también el de Conde, alias Cortes.

¿Fue ese partido quizás una suerte de Odessa para los represores argentinos? 

¿Fue o es? 

¿Cuánto de esa trama que los sostiene sigue vigente y qué rol tiene esa red en el pacto de silencio?

¿Fue también a través de estos contactos que Conde consigue el restaurante Médano Blanco?

¿O será que no era nada de eso necesario porque la impunidad la otorgaba una sociedad que no quería revisar a fondo su pasado reciente mientras siguieran funcionado los mecanismos represivos que aseguraban su status quo?

¿Cómo esta sociedad tan complaciente con los poderosos trataba a las hijas e hijos de las desaparecidas y secuestradas?

El verano necochense, sus playas, las mismas que recibieron a Videla y cuyos retratos decoraron las paredes de bares y cascos de estancias, en ellas y si no fuera por los juicios por la verdad, convivían y aun lo hacen en muchos casos las víctimas con los genocidas. En el mismo balneario podían encontrarse el prefecto Loydi quien hoy cumple condena en la cárcel de Batan y Martin Garamendi una de las primeras voces en los juicios y hasta el día de hoy un testimonio fundamental que muestra el accionar de los genocidas locales representados en el ex comisario Bicarelli, quien dicho sea de paso no solamente se pasea por la ciudad ostentando impunidad, sino que es aún bien tratado como un gran señor por esta comunidad.

¿No es ese un importante gesto de complicidad? 

¿No hacen a la red de impunidad las construcciones diarias de roles de poder?

¿Qué pasaría si llega una hija o un hijo de desaparecidx, una víctima del terrorismo de estado que se cansó de esperar esta justicia que llega tarde, a veces poca, a veces nunca y ya no quiere seguir viviendo a la sombra de la palabra subversión repetida tantas veces en este pueblo como una suerte de explicación de lo que no es?

¿Que pasaría si esta persona llega al ACA, baja a las carpas donde están los socios disfrutando de la sombra resguardándose del calor de enero, a interpelar a tu vecinx de sombrilla, piloto de los vuelos de la muerte, porque quiere saber a qué infiernos sometieron a sus xadres, porque quiere saber dónde llevar su duelo cansado de vivir luchando y de la desesperanza, quiere saber si tiene un hermanx y qué cara tiene, dónde vive, quiere saber porqué la seguridad del balneario lx saca, porqué le piden disculpas al asesino? 

Quiere saber todo lo que los genocidas saben y nosotres buscamos la vida entera. Se para de frente a ese dispositivo del terror que sigue desapareciendo secuestrando y robando identidades en ese silencio que perpetua la violencia y del que es cómplice un estado que no demanda, una sociedad que no exige y tu vecine que calla porque le conviene, porque se crió para estar siempre del lado del poder, aunque ese poder te oprima... sos el peón del campo defendiendo la tranquera.

Paradx de frente a una clase que tiene claras sus lealtades y vos no estás en su equipo, porque tu ropa y tus modales, esa que te gastó el dolor y la lucha por sobrevivir en un mundo en el que te sacaron todo y te lo vuelven a sacar cuando la expulsadx sos vos y no él, cuando la gente vuelve a mirar para otro lado, porque vos no sos como su hijx, ni como su hermana, porque tus modales, porque el señor y la esposa, son es el señor y la señora que conocen de siempre, que sus chicos fueron a los mismos colegios, como los demás, como las otras sombrillas...

Paradx de frente exigiendo la verdad que nos pertenece.

¿Qué pasaría con esxs vecines?

¿Elegirían el silencio una vez más?

¿Dirán fueron tiempos muy complicados?

¿Que nadie sabe la verdad?

¿O tendrán una respuesta nueva a la luz de la verdad innegable que revelan de los juicios que se vienen sucediendo año tras año?

¿Llegarán a su fin las complicidades que blindan la información que nos fue robada con nuestros seres amadxs?

¿Las condenas reparan el daño o solo cesan los daños de la impunidad?

No hay perpetua ni remuneración que alcance para reparar el daño, pero llegar a la verdad hace la diferencia.

Miguel Conde sabe qué hizo con los 84 cuerpos de los homicidios, sabe a quién le robo los 17 bebes y quién los tiene. 

Las familias esperan, las abuelas se mueren, los nietxs crecen yendo a juicios... y ellos saben la verdad y siempre callan. 

La comunidad también tiene la responsabilidad de ese silencio posible. ¡No seas cómplice!


Para H.I.J.O.S. Necochea
María Guezuraga
Nota 2, 28-02-21

F. Martínez Loydi

 

 

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