
Tras el encuentro, las organizaciones difundieron comunicados en los que expusieron con dureza la falta de avances en la negociación y apuntaron contra la forma en que se manejó la última propuesta tarifaria.
Según coincidieron FATRAC, ATCADE y otras entidades, el aumento del 14% fue difundido sin consenso dentro de la mesa provincial y de manera discrecional, lo que no solo no resolvió el conflicto, sino que agravó la tensión entre las partes.
“La mesa de negociación quedó sin resolución”, señalaron, al tiempo que advirtieron que ese porcentaje resulta insuficiente frente a los costos actuales del transporte.
En ese escenario, las entidades reclamaron la reapertura inmediata de la mesa de negociación en el ámbito provincial, con el objetivo de acordar una tarifa que refleje los costos reales del sector.
“El tratamiento de una actualización tarifaria acorde a la realidad de costos y consensuada por todas las partes” fue uno de los puntos centrales del planteo.
Además, remarcaron la necesidad de una definición urgente que permita normalizar la actividad, en plena campaña agrícola y con la cadena logística afectada.
Uno de los ejes más fuertes de los comunicados fue el cuestionamiento a la falta de mediación estatal.
Desde ATCADE advirtieron que la ausencia del Gobierno provincial y del Ministerio de Transporte profundizó el conflicto y dejó al sector en un escenario de “incertidumbre y vulnerabilidad”.
En ese marco, solicitaron la intervención urgente de las autoridades competentes y reclamaron que el ministro bonaerense Martín Marinucci convoque a las partes para destrabar la negociación.
También señalaron la inexistencia de una instancia de diálogo efectiva entre el sector agropecuario y el transporte, lo que —según indicaron— contribuyó a escalar el conflicto.
El reclamo sumó el respaldo de la CGT regional y de la Mesa Sindical Marítima y Portuaria, que también se expresaron a través de un documento dirigido al Ministerio de Transporte.
Desde ese espacio advirtieron que la paralización de la actividad genera costos, demoras y un impacto directo en toda la cadena productiva, por lo que pidieron la convocatoria urgente a una nueva mesa de negociación.
Mientras tanto, la falta de acuerdo mantiene el cese de actividades y genera consecuencias cada vez más visibles.
El conflicto impacta de lleno en la logística del sector y deja sin abastecimiento a las terminales, en un momento clave de la campaña agrícola.
En ese contexto, ya se registran más de 10 buques en rada exterior sin poder iniciar operaciones, a la espera de granos que no llegan por la interrupción del transporte terrestre.
Las embarcaciones, destinadas a cargar trigo, maíz y subproductos con destino a Asia, Europa y Medio Oriente, no pueden avanzar por la falta de stock en los silos.
El cuello de botella es directo: sin camiones, no hay mercadería en puerto.
El paro iniciado el pasado 7 de abril interrumpió el flujo terrestre que abastece a las terminales y generó un impacto inmediato en la operatoria.
Desde el sector sostienen que el origen del conflicto radica en la falta de actualización tarifaria, en un contexto de costos crecientes que vuelve inviable la actividad.
El escenario vuelve a poner en evidencia la fuerte dependencia del sistema exportador del transporte terrestre: cuando se detiene el flujo de camiones, el impacto es inmediato y se traslada a toda la cadena.
Sin avances en la negociación, el conflicto sigue abierto y con creciente presión para alcanzar una solución que permita normalizar una actividad clave para la economía regional.