martes 02 de junio de 2026 - Edición Nº3530

Opinión | 2 jun 2026

NI UNA MENOS

En Argentina hay un asesino de mujeres cada 31 horas

00:19 |El femicidio de Noelia Rivero en Temperley reavivó las críticas contra la demora judicial y policial. A días de un nuevo Ni Una Menos, los casos de Agostina Vega, Dulce María Candia y Noelia exponen una pregunta que sigue sin respuesta: ¿qué rol ocupa la sociedad, y especialmente los varones, frente a la violencia machista?


Por: Dámaris Rolón

A pocos días de una nueva movilización de Ni Una Menos, tres femicidios ocurridos en distintos puntos del país, vuelven a poner en evidencia la desidia estatal frente a la violencia de género. Los asesinatos de Agostina Vega en Córdoba, Dulce María Candia en Misiones y Noelia Rivero en Temperley generaron conmoción, pero también reabrieron un debate que excede a la Justicia, a la Policía y a los gobiernos: el lugar que ocupa la sociedad frente a una violencia que continúa cobrándose víctimas.

El femicidio en la ciudad de Temperley, conurbano sur de la provincia de Buenos Aires, sucedió el sábado pero la noticia no se extendió sino hasta este lunes por la mañana. Hubo un gran trabajo de los medios locales y colectivos transfeministas para romper el cerco mediático y hacer público el hecho. 

 Según trascendió, Noelia Rivero, de 30 años, logró comunicarse con el 911 para denunciar que estaba retenida contra su voluntad por su pareja. Los efectivos llegaron al domicilio y constataron que dentro de la vivienda se desarrollaba una situación crítica. Sin embargo, la demora en la autorización judicial para ingresar a la casa, consumió minutos culminantes, de esos que separan la vida de la muerte: durante ese lapso temporal, Tomás Nuñez asesinó a su pareja a puñaladas. Cuando la policia ingresó, Noelia yacía sin vida. 

Otra vez el problema los tiempos de una Justicia, que (a las pruebas me remito) las feministas llamamos, Justica Patriarcal. 

 

 


Tres casos: El ejercicio impune del poder misógino contra nuestros cuerpos y un sistema que avala y deja seguir

En estos últimos días, las/les que "nos pasamos tres pueblos", andamos con ganas de prender fuego el mapa. ¿Es para menos? Hartas. Hartas de saber cómo funciona la violencia, saber cuáles son las señales de alerta, saber que cuando una piba desaparece si hay algo que no se puede perder es TIEMPO.

Hartas de aconsejar a las victimas de violencia que denuncien... para que despues la Justicia se sople los mocos con la denuncia y los violentos anden por la vida como si nada. Como CLAUDIO BARRELIER, secuestrador, asesino y posiblemente abusador/violador de Agostina Vega.

 

 

Hace un año, una jovén de 20 años denunció a Barrelier luego de que este la encerrara en su casa (la misma casa en la que mató a Agostina), la maniatara y la desnudara amenazándola con un arma de fuego en la mano. La joven logró escapar (hoy seguramente debe estar pensando que fue la corrida de su vida) y salir corriendo del domicilio. Encontró a unos chicos en la calle que la ayudaron. Hizo la denuncia de todo. ¿Y qué pasó? A la Justicia le pareció que no había mérito para imputar a Barrelier por intento de violación/abuso, amenaza con arma de fuego... Sólamente le imputaron "Privación ilegítima de la libertad", lo tuvieron adentro 20 días, le dieron la posibilidad de salir bajo fianza y colorín colorado, todos se lavan las manos.

Otro dato, no menor, es que tendrían que haberle avisado a la primera victima (conocida hasta ahora) de Claudio Barrelier que el mismo había sido liberado, no sólo porque ella lo pidió expresamente (y porque capaz está bueno saber si el tipo que te secuestró anda por la calle, ¿no?), sino porque deben hacerlo. Nunca más la llamaron ni le dijeron nada. Se enteró que estaba libre por la tele, viendo las noticias sobre el caso de Agostina. 

Todos estos hechos, ¿le entran a alguien en la cabeza?. Y lo peor de todo, es que no son excepciones. Así es todo el tiempo. Contra esto luchamos todos los días. Contra los violentos que nos quieren matar y la Justicia que los quiere defender. Y contra las cínicas que hablan de "falsas denuncias", claro (hacé un proyecto para que no sucedan estas muertes, capa). 

 

Iván Rodriguez, el Fiscal que intervino en la primera causa de Claudio Barrelier, y a quién no le pareció nada grave o extraño que una mujer salga corriendo desnuda, pidiendo auxilio, de la casa de un chabón (propongo un proyecto contra " los Falsos Fiscales", seguro el problema es bastante más amplio que la fantasmeada de Carolina Losada y su elenco).  


¿Quienes son los violentos, los violadores, los femicidas?

Alerta spoiler: acá no van a encontrar "el perfil" de los acusados. 

Tenemos la costumbre de hablar de estos casos poniendo el foco en las víctimas: en Argentina ocurre un femicidio cada 31 horas. Sin embargo, si bien esa formulación es correcta, hay otra realidad que suele pasar desapercibida: cada 31 horas hay un varón que decide matar. 

Parece una reformulación sencilla, pero es claramente incómoda. Las víctimas son rápidamente identificadas como hijas, madres, hermanas, compañeras de trabajo, estudiantes o vecinas. Los femicidas, en cambio, aparecen como figuras aisladas, monstruos individuales que irrumpen de la nada. ¿Se animarán los amigos de estos varones a brindar declaraciones? El periodismo ¿Se interesa en estos tesminonios? ¿O sólo queremos saber si la culpa es de la madre (o de la propia victima)?

Si bien la responsabilidad penal siempre termina siendo individual (salvo pruebas que demuestren casos de complicidad con el hecho que se juzga), cada nuevo femicidio obliga a preguntarse cuánto se habla de violencia machista entre varones, cuánto se cuestionan ciertas conductas naturalizadas y cuánto se interviene cuando aparecen señales de alarma.

"Un nuevo femicida en Cordoba", "Apareció otro asesino de mujeres en Misiones", "Otro varón asesinó a su pareja a puñaladas con la policía en la puerta", perdón, estoy ensayando nuevas formas de titular. 

 

Vos, ¿de qué estás hablando con tus amigos por estos días?

Este 3 de junio se cumplirán once años del primer Ni Una Menos. Las consignas originales siguen vigentes: exigir políticas públicas, acceso a la justicia y mecanismos efectivos de protección.

Pero es el momento de ampliar el debate. Es momento de hablar de quienes nos matan. Es momento de que se hagan cargo. 

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