En Necochea todavía no se difundieron estadísticas oficiales. Sin embargo, fuentes vinculadas con la actividad turística describieron un movimiento reducido y señalaron que los niveles de ocupación habrían sido similares a los registrados en otras localidades costeras.
La caída del poder adquisitivo, el frío, las lluvias, la cercanía de las vacaciones de invierno y los partidos del Mundial 2026 aparecen entre los factores que limitaron las escapadas.
En Mar del Plata, la ocupación hotelera se ubicó alrededor del 30%, de acuerdo con datos atribuidos a la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica. En otros puntos de la Costa bonaerense, el porcentaje rondó el 25%.
Los números estuvieron muy lejos de las expectativas que habitualmente genera un receso de cuatro días y ubicaron a este fin de semana entre los de menor movimiento turístico de los últimos años.
La situación también se reflejó en las calles, los establecimientos gastronómicos y los comercios. Con menos visitantes y presupuestos más ajustados, el impacto económico del descanso prolongado fue limitado.
Hasta el momento, las autoridades locales no dieron a conocer un balance oficial sobre la cantidad de visitantes, el porcentaje de plazas ocupadas ni el movimiento económico generado durante el fin de semana.
Las primeras apreciaciones del sector indican, no obstante, que la actividad fue baja. La falta de datos concretos impide establecer si Necochea estuvo por encima o por debajo del promedio regional.
El escenario adquiere relevancia porque la ciudad busca consolidarse como destino turístico durante todo el año, especialmente mediante propuestas vinculadas con la naturaleza, la gastronomía, la cultura y el avistaje de ballenas.
Los encuentros de la Selección Argentina aparecieron como un factor adicional. Muchos potenciales turistas habrían decidido permanecer en sus ciudades para mirar los partidos junto con familiares y amigos, en lugar de organizar viajes de pocos días.
A ese comportamiento se sumaron las bajas temperaturas y las precipitaciones registradas en distintos sectores de la provincia de Buenos Aires.
La cercanía de las vacaciones de invierno también pudo influir. Ante presupuestos limitados, numerosas familias habrían preferido reservar sus recursos para el receso escolar que comenzará el lunes 20 de julio en territorio bonaerense.
El bajo movimiento turístico se desarrolla en un contexto de retracción general del consumo. En Mar del Plata, las ventas minoristas disminuyeron un 5,7% interanual durante junio, según información difundida por la Unión del Comercio, la Industria y la Producción.
Desde el sector hotelero también advierten que cambió la manera de planificar los viajes. Las reservas anticipadas perdieron peso y una parte creciente de los visitantes define su salida pocos días antes, en función del clima, los precios y su disponibilidad económica.
Ese comportamiento dificulta la planificación de hoteles, restaurantes y prestadores turísticos, que llegan a cada fin de semana con poca certeza sobre la demanda.
Después del flojo desempeño del fin de semana largo, el sector turístico concentra ahora sus expectativas en las vacaciones de invierno.
El período de mayor movimiento se espera entre el 20 de julio y los primeros días de agosto. Sin embargo, las reservas previas todavía se encontrarían por debajo de los niveles habituales y los operadores mantienen cautela.
Para Necochea y Quequén, el desafío será atraer visitantes con propuestas que permitan complementar el turismo de playa durante la temporada baja. La oferta cultural, la gastronomía, los espacios naturales y los beneficios comerciales aparecen como herramientas para intentar recuperar actividad en un invierno marcado por la caída del consumo.