
Inaugurado en 1931 por la Sociedad Francesa de Socorros Mutuos, el teatro atravesó distintas etapas y transformaciones. Por su sala pasaron actores, músicos, cantantes, bailarines y compañías de diferentes puntos del país, mientras varias generaciones de necochenses ocuparon sus butacas.
Sin embargo, la historia del París comenzó mucho antes de la apertura del edificio actual.
Los antecedentes se remontan al 25 de diciembre de 1889, cuando un grupo de integrantes franceses que se había separado de la Sociedad Cosmopolita creó la Sociedad Francesa.
Según la cronología incluida en los fundamentos de la Ley provincial 14.071, la entidad comenzó a construir su primera sede en 1897. Las obras avanzaron en diferentes etapas hasta quedar terminadas en 1903.
En 1904 abrió en el lugar el Café París, dirigido por Pedro Lafourcade. Además de funcionar como espacio de reunión, el establecimiento comenzó a incorporar diferentes propuestas de entretenimiento.
El 25 de mayo de 1906 fue inaugurado allí el Cine París. Eran tiempos de películas mudas y de funciones que representaban una verdadera novedad para la comunidad.
En 1917 se construyó un escenario y se realizaron otras reformas. El lugar comenzó así a reunir dentro de un mismo edificio actividades sociales, proyecciones cinematográficas y espectáculos artísticos.
La historia dio un giro en 1923, cuando la Municipalidad de Necochea estableció nuevas exigencias para las salas de espectáculos.
Las instalaciones existentes no se adecuaban completamente a la nueva normativa y la Sociedad Francesa comenzó a estudiar la construcción de otro edificio.
Durante 1924 se analizaron diferentes alternativas. La antigua sala continuó funcionando entre 1925 y 1930, mientras representantes de la institución visitaban otros teatros del país y trabajaban en el proyecto definitivo.
Una vez completados esos estudios, comenzaron las obras que darían forma al Cine Teatro París que Necochea conoce actualmente.
El edificio fue inaugurado el 14 de julio de 1931, fecha que coincide con la conmemoración de la Toma de la Bastilla y mantiene un fuerte vínculo simbólico con las raíces de la Sociedad Francesa.

La sala abrió sus puertas como un espacio destinado tanto al cine como a los espectáculos teatrales. Por su tamaño y características, rápidamente comenzó a ocupar un lugar destacado dentro de la vida social y cultural de la ciudad.
Durante años fue conocido también como “el Palacio del Cine”. Allí se desarrollaban funciones continuadas que, además de ofrecer entretenimiento, funcionaban como un lugar de encuentro para las familias necochenses, según recuerda el archivo de NdeN.
Actualmente, la institución informa que el teatro posee una capacidad total de 924 butacas.
El Cine Teatro París fue construido con la monumentalidad característica de los grandes edificios públicos y culturales de comienzos del siglo XX.
Su diseño combina diferentes influencias. En la fachada pueden observarse la simetría del estilo neoclásico, elementos del clasicismo francés, un gran arco central y detalles ornamentales en balaustres, cornisas y mensulones.
Esas características llevaron a que el inmueble fuera declarado Bien de Interés Arquitectónico Testimonial e incorporado al Patrimonio Cultural de la provincia de Buenos Aires mediante la Ley 14.071.
En 2003, el edificio fue sometido a una restauración integral destinada a conservar su fisonomía original y recuperar diferentes sectores.
En 2011 se produjo la reapertura de la sala cinematográfica, que durante una etapa integró el circuito de Espacios INCAA para la proyección de producciones nacionales.
En 2014 se incorporó Radio Maestra, una emisora cultural que instaló sus estudios dentro del teatro.
Durante 2025 se sumó la heladería Cyrano en el hall principal. Anteriormente había funcionado un café en ese sector, por lo que la nueva propuesta recuperó también su perfil gastronómico. La actividad mantiene un vínculo particular con los orígenes del inmueble, donde en 1904 había abierto el histórico Café París.

En los túneles del edificio funciona actualmente Kansbar, una marca dedicada a la industria textil y el arte. Su presencia le otorgó un nuevo uso creativo a uno de los espacios más particulares del teatro.
Recientemente también fue inaugurado un camarín VIP, como parte de las intervenciones destinadas a mejorar las condiciones para los artistas que llegan a la ciudad.
En la antesala del aniversario, la Sociedad Francesa realizó un lavado integral de la fachada y reemplazó las luminarias ubicadas en la cornisa.
Los trabajos fueron posibles gracias a la colaboración del Cuerpo de Bomberos de Necochea, que aportó una grúa para acceder a los sectores más elevados. Desde la entidad agradecieron especialmente al jefe del cuartel, Ricardo Pereyra, y al personal que participó.
Las tareas estuvieron a cargo de Marcelo Leiva y de trabajadores del Cine Teatro París, quienes continúan ocupándose de la conservación del edificio.

“Hace 95 años la Sociedad Francesa no construyó solo un edificio; sembró un legado cultural para toda Necochea”, expresó Alejandro Silva, presidente de la entidad, concesionario y gerenciador de la sala.
Silva destacó que cada generación tuvo la responsabilidad de cuidar el teatro y señaló que el desafío actual es continuar ese camino mediante trabajo, dedicación e inversión.
A 95 años de aquella inauguración, el Cine Teatro París conserva el espíritu de sus comienzos. Su historia, iniciada con un café y las primeras funciones de cine mudo, continúa escribiéndose cada vez que se encienden las luces y vuelve a levantarse el telón.