El llamado contemplaba una concesión por 20 años, con un nuevo esquema de recorridos, exigencias operativas y parámetros económicos orientados a modernizar el sistema de transporte público. Sin embargo, la falta de interesados dejó sin efecto el procedimiento antes incluso de la apertura de sobres.
El desenlace no sorprendió dentro del sector. Días atrás, en una entrevista exclusiva con NdeN, Erika Giancarelli, representante de la Compañía General de Micros Necochea, había explicado por qué la empresa —que presta el servicio desde hace casi 90 años— no participaría de la licitación. Entre los motivos mencionó la falta de previsibilidad económica, el incremento de los costos operativos y las fuertes inversiones que exige el pliego en el contexto actual.
Ahora, con la licitación desierta, el Municipio deberá resolver cómo continúa el proceso. Entre las alternativas aparece la posibilidad de realizar un nuevo llamado, introducir modificaciones en el pliego o revisar algunas de las condiciones económicas, técnicas o contractuales con el objetivo de atraer a potenciales operadores.
Todo ocurre en un escenario complejo para el transporte público. En las últimas semanas, el Concejo Deliberante aprobó una actualización del boleto plano, que pasará a costar $1.900 una vez que se implemente la actualización en el sistema SUBE. Además, autorizó una nueva prórroga de la concesión para asegurar la continuidad del servicio mientras se define el futuro esquema de explotación.
En ese marco, la Compañía General de Micros Necochea aceptó continuar prestando el servicio durante el período de transición y presentó una propuesta para incorporar parte del personal de Nueva Pompeya, empresa que dejará de operar bajo las condiciones previstas en el actual proceso licitatorio.
La ausencia de oferentes vuelve a poner sobre la mesa los desafíos que enfrenta el transporte urbano en Necochea: el incremento de los costos, la caída en la cantidad de pasajeros y la necesidad de construir un esquema de concesión que resulte sustentable tanto para las empresas como para los usuarios.
Con la licitación desierta, el Ejecutivo municipal deberá definir en las próximas semanas cuál será la estrategia para avanzar hacia una nueva concesión sin afectar la prestación de un servicio esencial para miles de vecinos.