viernes 21 de agosto de 2026 - Edición Nº3610

Política | 21 ago 2026

PUERTO, CAMPO Y LOGÍSTICA

“La operatoria empieza desde la tranquera”: por qué Puerto Quequén decidió intervenir en los caminos rurales

00:11 |En diálogo con NdeN, el director y gerente operativo Gustavo Gavilán explicó cómo el Consorcio decidió financiar maquinaria privada, mientras los productores Agustina Balsategui y Martín Biscaisaque relataron el impacto de los caminos cortados. “Sin la ayuda del Puerto sería mucho más complicado”, destacó Balsategui.


La gestión del Consorcio de Puerto Quequén encabezada por Mariano Carrillo decidió destinar recursos propios a la recuperación de caminos rurales afectados por las lluvias y los anegamientos en el distrito de Necochea. La respuesta surgió después de escuchar a productores que no podían ingresar a sus establecimientos, retirar las cosechas ni cumplir compromisos de entrega con la exportación.

La decisión fue adoptada por el Directorio y articulada desde la Gerencia Operativa de Gustavo Gavilán. En las recorridas y reuniones con los productores también participó Mauro Velázquez, integrante del Área Operativa del Consorcio, que acompañó el seguimiento de los trabajos desarrollados en distintos sectores rurales.

Una respuesta que amplió la mirada del Puerto sobre el territorio

El financiamiento de maquinaria para recuperar caminos rurales representa una intervención poco habitual para el Consorcio de Gestión.

“No existen antecedentes de que Puerto Quequén haya reparado caminos rurales. Creo que no ha sucedido nunca”, afirmó Gavilán ante la consulta de NdeN.

El directivo explicó que la decisión no fue pensada únicamente como una asistencia al sector agropecuario, sino como una medida directamente vinculada con el funcionamiento económico y comercial de la estación marítima.

“Si el campo no puede levantar las cosechas gruesas, no puede cumplir con los contratos que se generan justamente en Puerto Quequén. Entonces no puede traer su producción y, por ende, tampoco podría sembrar la fina”, señaló.

Para Gavilán, la situación obliga a mirar la actividad portuaria más allá de los muelles, las terminales y el ingreso de los camiones.

“Hoy Puerto Quequén tiene que tener una mirada más amplia sobre cuál es el alcance de la operatoria portuaria, que empieza desde la tranquera”, definió.

Una cadena que llega hasta los trabajadores portuarios

La preocupación alcanza a todos los sectores representados dentro del Consorcio. La falta de caminos transitables no solamente impide sacar los granos: también reduce la actividad de las terminales, los servicios y los trabajadores portuarios.

“El Directorio de Puerto Quequén está constituido por cámaras que trabajan y viven de la producción del campo. Si esa producción no se puede sacar, decae el trabajo: implica a los gremios portuarios, las cámaras de servicios, los permisionarios de las terminales y los demás sectores”, explicó Gavilán.

El vínculo adquiere especial relevancia para una terminal que cerró 2025 con más de nueve millones de toneladas operadas.

Durante el primer trimestre de 2026, Puerto Quequén movilizó otras 2.381.657 toneladas y recibió casi 80 mil camiones. De acuerdo con el último Monitor Portuario bonaerense, el 98% de las cargas vinculadas con la terminal fue transportado por camión.

Antes de alcanzar las rutas y la estación marítima, buena parte de esos granos debe recorrer los caminos rurales que conectan los establecimientos con los centros de acopio y Puerto Quequén.

La demanda llegó al Directorio y la respuesta fue inmediata

La situación fue planteada dentro del Consorcio por Juan Arnoldo Ouwerkerk, director en representación de CONINAGRO, a partir de las demandas recibidas desde el sector productivo.

En paralelo, la representación municipal había acercado la posibilidad de comprar una máquina para donarla al municipio o realizar un aporte económico destinado a las reparaciones.

El Directorio evaluó las alternativas y entendió que adquirir un equipo podía demorar la respuesta debido a los procedimientos administrativos necesarios para completar la compra y formalizar su posterior utilización.

Por ese motivo, se optó por contratar maquinaria privada y comenzar los trabajos en los caminos definidos como prioritarios junto con productores y áreas municipales.

“El problema lo teníamos que solucionar ayer, no al otro día o al mes”, sostuvo Gavilán.

“Creíamos que lo esencial era atacar la problemática con una empresa privada y, una vez solucionada esta emergencia, evaluar la posibilidad de comprar alguna máquina. Esto no termina acá: los caminos necesitan continuidad”, agregó.

Por qué se eligió contratar maquinaria privada

La contratación se instrumentó por tramos y contempló tanto los precios como la capacidad operativa de las empresas.

Gavilán explicó que no todas las firmas cuentan con las máquinas, los camiones y el personal necesarios para intervenir sobre trazas completamente anegadas, retirar grandes cantidades de barro y sostener distintos frentes de trabajo.

A medida que los productores y las áreas municipales informan el estado de los caminos y los avances alcanzados, se establece hacia qué sectores debe trasladarse la maquinaria.

En ese proceso, la participación del Área Operativa permitió acompañar las recorridas, tomar contacto directo con los productores y observar los resultados de las primeras intervenciones.

Un aporte calculado a partir del valor de una máquina

Al ser consultado por el alcance económico, Gavilán explicó que el Directorio tomó como referencia el valor aproximado que hubiera requerido comprar una máquina.

“El monto era más o menos lo que valía una máquina, unos 180 mil dólares, y la idea es abordar la problemática por ese valor aproximado”, indicó.

La cifra no fue presentada como un monto definitivo ya ejecutado, sino como una referencia para dimensionar el alcance económico proyectado de los trabajos.

El Consorcio continuará evaluando la evolución de las intervenciones y la posibilidad de ampliar su participación en función de las necesidades planteadas por los productores y de la disponibilidad financiera.

El kilómetro 40: un resultado concreto

Una de las intervenciones más complejas se desarrolló a la altura del kilómetro 40 de la Ruta 228. El agua y el tránsito habían provocado un corte de tal magnitud que no podían atravesarlo ni siquiera vehículos con doble tracción.

Para recuperar el sector fue necesario retirar barro líquido, limpiar alcantarillas, realizar drenajes y recomponer la estructura del camino mediante la incorporación sucesiva de arena y tosca.

“El trabajo del kilómetro 40 quedó bien y fue un trabajo grande, porque se había hecho un pozo por el que no pasaban ni las camionetas”, destacó Agustina Balsategui.

La intervención permitió restablecer la circulación de vehículos livianos. Debido a que las napas todavía permanecen elevadas, se solicita evitar el tránsito de camiones cargados hasta que el suelo alcance una mayor estabilidad.

“Entendemos la desesperación de los productores y las empresas que tienen que cumplir entregas, pagar sueldos y afrontar créditos. Pero, hasta que no seque un poco más, el peso de los camiones puede volver a romper el camino”, explicó la productora.

Una vez avanzada esa obra, la maquinaria debía continuar hacia el kilómetro 25 de la Ruta 228, donde ya se habían realizado tareas iniciales de limpieza de cunetas para favorecer el escurrimiento.

Los trabajos también alcanzaron el Camino Media Agua, sectores hacia La Dulce, la calle conocida como San Claudio y el Camino Municipal 354, según la primera información publicada por NdeN.

El aporte permitió abrir nuevos frentes de recuperación

Balsategui explicó que las lluvias, las lloviznas y los días nublados dificultaron el descenso del agua y ralentizaron las tareas. En numerosos sectores, las máquinas solamente pueden trabajar durante algunas horas antes de que las condiciones vuelvan a complicarse.

Mientras tanto, la combinación entre los equipos del EMSUR, los servicios privados contratados por el municipio y la maquinaria financiada por Puerto Quequén permitió intervenir simultáneamente en distintos puntos.

“Sin la ayuda del Puerto sería mucho más complicado. La recontra necesitamos porque con las máquinas del Ente y las licitaciones no llegamos: son muchas calles totalmente cortadas”, valoró Balsategui.

La productora remarcó que algunos caminos tienen varios cortes sobre una misma traza, por lo que las intervenciones demandan más tiempo y equipamiento del que puede advertirse desde la ciudad.

Girasol sin entregar y maíz que todavía no puede salir

Martín Biscaisaque describió el impacto que los caminos cortados provocaron sobre las tareas productivas.

“En mi caso, todavía tengo todo el girasol. No he podido cumplir compromisos de entrega con la exportación. La soja la empecé a cosechar húmeda y la embolsé, con el riesgo de que se estropee”, relató.

El productor advirtió que el problema podría profundizarse con el maíz. Incluso en los lotes donde las condiciones permitan avanzar con la cosecha, todavía existen accesos que no están preparados para soportar el tránsito continuo de camiones cargados.

“El Consorcio no tiene por qué arreglar caminos, no es su función. Pero claramente esto lo afecta”, reconoció.

Y sintetizó la conexión entre el estado de los accesos y la actividad portuaria con una frase contundente:

“Los barcos van a venir y el maíz no va a estar, porque no se puede cosechar y, si se cosecha, no se puede sacar”.

Biscaisaque explicó que la ayuda del Consorcio no alcanza por sí sola para recuperar toda la red vial, pero permite sumar recursos y acelerar la respuesta.

“La ayuda del Puerto es importante. Obviamente no soluciona el problema porque es enorme, pero permite atacar varios frentes al mismo tiempo”, destacó.

La importancia de llegar hasta cada establecimiento

Durante una recorrida por el camino del kilómetro 25, Biscaisaque encontró un sector señalizado únicamente con dos maderas después de que distintos vehículos quedaran encajados.

“De un mes a esta parte, lo único que se pudo hacer fue poner dos palos para que nadie más se cayera. Y ya se cayeron unos cuantos ahí”, contó.

La falta de acceso también afectó a las familias que viven en los campos. Trabajadores de uno de sus establecimientos permanecieron sin electricidad porque los vehículos de la usina no podían ingresar a reparar la línea. Luego se quedaron sin gas debido a que el camión encargado de abastecer el tanque tampoco podía atravesar el camino.

“Tuvimos que hacer una instalación precaria para volver a utilizar tubos. Por suerte ya no hay chicos en edad escolar, porque podrían haber pasado tres meses sin ir a la escuela”, relató.

Balsategui señaló que la crisis alcanzó, además, a producciones menos visibles. Apicultores de la zona le informaron que llevaban hasta cuatro meses sin poder llegar a sus colmenas.

El riesgo de perder la cosecha fina

La imposibilidad de ingresar con sembradoras también puede afectar la próxima campaña de trigo y cebada.

“No va a haber fina, no va a haber ingreso de dinero en diciembre y todavía no se está pudiendo entregar el girasol, que es lo que permite financiar el resto. Es muy complejo”, advirtió Balsategui.

Una menor cosecha no impactaría solamente sobre los establecimientos. También podría reducir el movimiento comercial, la contratación de servicios, el transporte y la actividad portuaria durante los próximos meses.

“El que no quedó completamente inundado, quedó sin acceso. Todavía no se está tomando dimensión de las consecuencias que esto puede tener sobre toda la ciudad”, expresó.

Una mirada de largo plazo hacia el hinterland

Gavilán aclaró que la prioridad actual es responder a la emergencia, aunque consideró que el vínculo entre Puerto Quequén y el territorio donde se origina su producción debe continuar fortaleciéndose.

“Tenemos que reparar los caminos principales y después abordar otros caminos, en la medida en que esté a nuestro alcance, para que este eslabón sumamente importante que es el campo no se corte”, afirmó.

La continuidad dependerá de la evolución de los caminos, las solicitudes de los productores y la situación financiera del Consorcio. La posibilidad de comprar o aportar equipamiento para un esquema de mayor permanencia no quedó descartada, aunque todavía no existe una definición.

La intervención deja un antecedente para la gestión que encabeza Mariano Carrillo: frente a una emergencia que amenazaba con interrumpir la cadena agroexportadora, Puerto Quequén escuchó a los productores, movilizó recursos y extendió su presencia hacia el primer tramo que recorre cada tonelada antes de llegar a la estación marítima: el camino que comienza en la tranquera.

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