viernes 27 de noviembre de 2020 - Edición Nº1517

Arte y Cultura | 15 may 2020

Tercer selección de poemas de Arturo Serrano

¡Últimos días de cuentos, poesías y relatos de escritores y escritoras necochenses!. Hoy otra selección de poemas de Arturo Serrano


Autobiografía completa
yo nací de un árbol distraído
flores de piedra corrían a bañarse en el estanque
cometí los delitos
para poder pintar las rejas de colores
después estaba abrigando los ojos
con parpados de caracol de pantano
porque la muerte flotaba sobre mi como un pájaro de nube pequeño
después listo estuve muerto
y con excepción de tu amor
haber vivido era un chiste
que solamente lo sabían los gatos.

Servicio de salud mental

 

estar solo tiene frío
un pájaro con ojos de campera
viene a prender el corazón
con un fósforo maldito
para la ternura de todos los tiempos
el amor jugando al ajedrez y al truco
contra los hijos de puta que te tratan como una mierda/
mejor decir
humanos en brazos de humanos
el cielo en el cerebro
el mar en los huesos
y la sopa en la garganta
romper un vidrio con felicidad de niño rebelde
y después andar por las baldosas rotas mágicas
a pie hasta el beso que me despluma y me salva.

Y ahora
y ahora, entre dioses de plastiquito
dedos convertidos en botones
y ojos convertidos en ojales
y ahora que los vientos soplan digitales
y mi analógica memoria
anda en cauchos viejos y gastados por la historia
escribiré mi obra en el aire
como una estatua de luz
multiplicada en la villa miseria mundial que es internet
y me iré –como siempre quise

como siempre quiero-
a comer mi sanguche con el linyera

debajo de la autopista
tomando un vino bien berreta!

Perpendicular

el elefante de tela de araña
la lluvia me lo bailás
como adentro de un espejismo
de una relojería
vengan todos
el mago llamando a los pájaros
por teléfono por piedad
por ese cable ese camino
que une a vos
un elástico que tira tu mirada
si lo soltás
soy una ambulancia a pie
meciéndome en una música arruinada
recorrida mujer
nadada a favor de la corriente
y perpendicular
como las puertas abiertas de un sueño
está bien miro para arriba
te digo si te tirás del cielo
dejo que caigas sobre mi
sin abrir ningún paraguas.

 

Años felices
un niño de arena está vivo dentro de una luna de humo
su corazón, como el nuestro, es una cueva de conejo roja/
pero él todavía no perdió su diplomatura de futuro
no hay realmente razones para castigarlo
ni causarle miedo y desactivarle
completamente la imaginación
pero es seguramente lo que vamos a hacer
ni bien podamos rescatarlo de su burbuja de libertad
y refugiarlo en el cobijo tormentoso
de una escuela primaria.

 

Gato en francés

“Dans ma cervelle se promène,
Ainsi qu'en son appartement,
Un beau chat, fort, doux et charmant”.
Charles Baudelaire – Le Chat
anoche leí a un poeta que decía que tenía un gato
adentro del cerebro
yo no sé si el que estaba loco era el poeta o era el gato
o era yo mientras lo leía/
yo que dentro del cerebro no sé qué tengo
unas moneditas de cinco centavos viejas
un almanaque perimido, ocho conejos alados
la formación de boca Juniors del 92
y una caja de zapatos llena de puteadas
para la policía y la gente rata
pero el poeta francés tenía un gato en el cerebro
y yo una araña ponzoñosa en el corazón
pequeñitos murcielaguitos de metal
hasta que te veo
y son océanos alucinados que
se me vienen encima y dentro de la cabeza
sin que nada pueda hacer.

 

Mapa secreto
palabras púrpuras
paraguas en las manos
cosas hechas de caer
con sonidos de la luna
y espejos que caminan
por las calles frías
y deseos que cansamos
por esas mismas calles frías
mientras en una isla del corazón
cuyo mapa solo vos conocés
está escondido mi pequeño
sencillo tesoro de amor.

 

El náufrago
el náufrago tan solo atrás de su reja hecha tan sólo de pájaros
que lee su mano, una profecía grabada en un viejo ladrillo roto con roturas
de mensaje
de cable roto, que se mira a los ojos en las luces de un automóvil
abandonado
que se reparte a si mismo los naipes de menor valor
que representa en un pequeño escenario de tela roja al uno de los dados
tiene tanto mar alrededor, algún melancólico cardo entre los pastos
caminando con la cabeza baja, de espaldas para siempre al espejo
murmura: el domingo pesa en mi balanza como una manzana de plomo,
han saltado los candados, nadie me persigue, la llave de la puerta no giró
tráiganle los duendecitos al náufrago
sus barcos de vuelta a casa
su tesoro de papel, su bolsa de monedas de oro de humo
un timón y un telón que oculte ese último sol
que en su mirada se lastima.

 

Espera en silencio
en el teléfono callan los reyes antiguos con sus dragones muertos
policías en llamas, fantasmas de muertos durante un arcoíris
polillas con alas de vidrio de espejo de baño de estación de tren
señoras en las que la indignación fluye como un río de colas de rata de
cementerio
escobas de calle pobre, aromas de conejo, de pelo de otra mujer, de flor
botánica
en el teléfono callan empecinadas novias de los demás, hijas de las
moscas, cuñados de satanás, cajitas musicales oxidadas, altos galpones
enamorados
libros estúpidos traducidos por los borrachos sapos de una laguna negra
médicos dormidos, corazones armados como para una guerra
y rústicos trabajadores solitarios pensando detrás de su trago de vino de la
casa
callan, y callan, y como si fuera una broma de mal gusto o realmente muy
graciosa
no dejan de callar.

Inventario
aquí están trabajando arduamente la barba y la luz
hacen inventario
de las ganas de bailar de los harapos
y de la ropa nueva doblada de sed de esa cosa desnuda
del apasionado color rojo de los semáforos
y colibríes con pico de aguja de hospital que hurgan dentro de las flores
que no me diste
y relatos confeccionados todos con dudas, que cuentan de cuando
buscaba como un loco en la guía telefónica el número de documento de
dios
anotan minuciosamente cada paso de baile de muchacha mortecina
cada falta mal cobrada en la derrota futbolística del corazón
cada cachetazo merecido aún sin recibir
escriben todo, miran durante una noche entera una pisada de caballo con
una lupa de juguete
analizan cada una de las huellas digitales de todos los acordeones en los
que me acordé –te digo que triste- de vos
después se toman mi vino, se cagan de risa y de llanto, se enamoran de
cualquier porquería que encuentran, se van marcha atrás en bicicleta por
mi reloj.

 

Balada del día siguiente
ahora nuestro vestido de juventud arrumbado y desnudo
nuestro ardiente beso como una mueca de payaso retirado
nuestra taberna habitada por risas de extraños
nuestro corazón en las sombras, alcancía de una moneda sola ya gastada
artesanos de esperanzas que se deshacen
repitiendo cementeriamente por dentro aquellas palabras de amor
murmurados en las lejanas paredes de la noche
mentidos tiernamente por espejos separados
ecos de fotografías que tañen en la negra luna del alma
nos tambaleamos en la cuerda floja, con sombra de mendigo, profundo
aroma de página pasada
corriendo desesperadamente en los pasillos
intentando armar con manos que tiemblan las partes rotas de una de
aquellas cartas
desmayando en algún momento al fin
para salir mañana
con la seria dignidad de una feroz tristeza en la mirada
disimulando el mundo
con algún lunático y último brillo escondido en algún lugar secreto
para arriesgarlo de una vez en una próxima y última jugada.

 

*Arturo Serrano es Acompañante terapéutico pero también poeta y desde hace 16 años realiza un Taller de poesía en el Hospital Neuropsiquiátrico "Taraborelli" de Necochea. Aquí algunas de sus poesías de su libro "El espejo del monstruo", el cual se puede acceder en este link

Fue entrevistado en los inicios de NdeN en este link

OPINÁ, DEJÁ TU COMENTARIO:
MÁS NOTICIAS